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36 años de espera para un campeón del Tour

36 años de espera para que un colombiano ganara el Tour. Foto tomada de RTVE.es

(Por @Albamo1)

La asistencia de Colombia al Tour de Francia se remonta a 1975, pero no fue con un equipo sino con Cochise Rodríguez corriendo por el equipo italiano Bianchi Campagnolo. En esas épocas no existía transmisión por TV y la radio colombiana solo transmitía La Vuelta a Colombia y El Clásico RCN. Los gomosos que no queríamos perdernos detalle de su actuación en el Tour sufríamos día a día tratando de sintonizar por la onda corta la narración que realizaba La Radio Nacional Española, pero en esas épocas nos conformábamos con que nuestro único corredor realizara una decente participación.

A raíz de la buena actuación de equipos colombianos en el Tour del Avenir y El Piccolo Giro en la década del 70 y del triunfo de Alfonso Flórez en Tour del Avenir en 1980, nos dimos cuenta de que nuestros ciclistas no solo podrían realizar participaciones decentes sino que estarían en capacidad de ser protagonistas de las principales carreras del calendario mundial.

Pero el sueño de disputar un Tour y porque no algún día llegar a ganarlo, solo surgió en nuestros pensamientos cuando Colombia fue invitada a participar con un equipo en 1983. Este hecho provocó un delirio colectivo entre todos los aficionados al ciclismo, y así nos aprestamos a vivirlo y a sufrirlo en cuerpo y alma.  

Vivirlo y sufrirlo en cuerpo y alma no era algo tan solo retórico, porque en ese tiempo existían etapas de 300 kilómetros que duraban casi diez horas, no había transmisión de televisión pero sí la hacía la radio y comenzaban a narrar desde la salida (eso en algunas ocasiones era a las 2 a.m. hora colombiana) por lo que muchos madrugábamos o en ocasiones seguíamos derecho para no perdernos detalle de la actuación de nuestros corredores.

En ese año, los aficionados en Colombia tuvimos que seguir las incidencias a través de la radio (solo hasta el año siguiente se comenzarían las retransmisiones por TV de etapas puntuales del Tour durante la última hora) y los periodistas que fueron en esa primera ocasión no tuvieron acceso al radio tour, por lo que se distribuían de la siguiente forma: uno en meta, quien recibía la información telefónica que los otros le enviaban desde los poblados por donde trascurría la carrera (la telefonía celular estaba en sus inicios y no disponían de ella) y se la narraban a los oyentes, desde luego esa información casi siempre era incompleta, pues ellos siempre viajaban en el mejor de los casos a 500 metros del pelotón. 

Una vez recibida la invitación, escoger el equipo fue el primer gran problema: se habló de hacer una selección Colombia con los mejores ruteros de acuerdo a los resultados del clásico y la vuelta, pero esto no sucedió. Como siempre, las divisiones y los intereses de un sector primaron sobre el interés general y al final se eligió al equipo de Pilas Varta que era el afín al presidente de La Federación de Ciclismo, dejando por fuera a varios de los mejores ciclistas de momento (cualquier parecido con la realidad actual es mera coincidencia).  Los que viajaron fueron Alfonso Flórez, Patrocinio Jiménez, Edgar Corredor, Julio Alberto Rubiano, Fabio Casas, Cristóbal Pérez, Rafael Tolosa, Abelardo Ríos, Samuel Cabrera y José Alfonso López, dirigidos por Rubén Darío Gómez, Cochise, y con la asesoría de Luis Ocaña, ex campeón del Tour. En casa se quedó el equipo de La Leche La Gran Vía, que era el mejor del momento y que contaba con figurones como un tal “Lucho” Herrera, quien venía de ser segundo en La Vuelta a Colombia y ganar los dos últimos clásicos RCN, siendo un claro dominador de la montaña, “El Negro” Martín Ramírez, “El Pinocho” Corredor”, “Pacho Rodríguez” “El Sardino” Manuel Ignacio Gutiérrez y varios más.

Fotografía tomada de Revista Mundo Cilístico

Lo cierto del caso es que viajó el equipo con muchos temores y esperanzas: temores, porque era la primera vez que un equipo aficionado participaría en el Tour a enfrentar horarios recorrido y formas de correr completamente diferentes a los que estaban acostumbrados los ciclistas colombianos; esperanzas no faltaban pues los rivales a los que iban a enfrentar no les eran desconocidos, porque a muchos de ellos ya los habían enfrentado en los Tour del Avenir a los que habían asistido o en El Clásico RCN. De hecho el gran favorito para ganar ese Tour era Pascal Simón, de destacada actuación en el clásico de 1982 y quien podría haber triunfado fácilmente en ese Tour de 1983, de no ser por ese infortunado accidente que sufrió y que le reportó fractura de clavícula siendo líder indiscutible, obligándole al retiro y beneficiando a Laurent Fignon.

Hay que mencionar que estos pioneros pasaron por toda clase de situaciones desde el primer día de carrera, comenzando por ese 1º de julio cuando llegaron muy cumplidos a la línea de partida para tomar el prólogo, lucían sus flamantes uniformes nuevos adornados con los nombres del equipo y con los de las firmas patrocinadoras, pero los jueces llamaron al delegado y le informaron que no podían partir con esos uniformes porque tenían publicidad y ellos por ser un equipo aficionado no podían portarla. Fue el caos, tuvieron que correr para conseguir esparadrapo para tapar los letreros más grandes y a punta de marcador tapar los más pequeños, afortunadamente con sus uniformes remendados y pintoreteados lograron partir.

Rafael Tolosa (Agachado) y “Condorito” Corredor (Erguido) en la etapa pirenáica Pau-Bagneres de Luchon

Luego vendría la experiencia de la crono por equipos, serían 100 kms donde fueron últimos y perderían casi 11 minutos, afortunadamente en esa época no se sumaba esa tiempo a la clasificación general individual sino de acuerdo a una tabla previamente establecida, por lo que la pérdida de tiempo para cada uno de ellos no supero los tres minutos.

Todos los días era un sufrimiento continuo, sobre todo al final de las etapas cuando el ritmo violento que se imprimía desde que empezaba la transmisión de televisión les hacía perder la cola del pelotón, y así etapa tras etapa iban sumando segundos y minutos perdidos, estoicamente esperaban que todo esto cambiaría cuando llegaran las etapas de montaña.

Siempre que se rememora la actuación de los ciclistas colombianos en ese Tour de 1983, se habla de esos 10 héroes que tomaron la partida, pero lo que prácticamente nadie recuerda es que no fueron 10 ciclistas los que hicieron el recorrido sino 11, la reglamentación del Tour permitía la inscripción de 10 corredores por equipo, Colombia viajó con 11 pero al momento de hacer la inscripción Luis Ocaña dejó por fuera de la nómina oficial a Epifanio Arcila, éste triste y desconsolado por haber quedado por fuera del equipo decidió también correr el Tour, cada día 1 hora antes de la partida se apostaba frente a la línea de salida y realizaba el recorrido completo de cada una de las etapas, así lo cumplió y lo tomó como entrenamiento para participar en El Guillermo Tell, una competencia que se realizaba en Suiza.

No cesaban las angustias de los corredores colombianos esperando que llegase la montaña, pero todavía faltaba mucho terreno por recorrer, la tercera etapa los llevaría a Roubaix y como su nombre lo indica, es sinónimo de pavé. Atemorizados, se prepararon como pudieron para afrontar del infierno del norte, a los manillares le acondicionaron suplementos de goma para amortizar la vibración, lo cual no fue suficiente pues terminaron con sus manos maltrechas y ampolladas. Los adoquines les hicieron pagar el precio de pasar por allí, todos pincharon o tuvieron problemas mecánicos con sus bicicletas, pero el caso extremo fue el de Tolosa, quien pinchó y en medio de la polvareda no vio pasar los vehículos de asistencia mecánica y tuvo que esperar a la vera del camino al vehículo escoba para que lo auxiliara y poder terminar la etapa.

Abelardo Ríos junto a Phil Anderson

Todos maltrechos por la experiencia del pavé, llegaron al día siguiente a enfrentar el camino hacia Le Havre, una etapa de 300 kms, que como caso curioso tuvo un recorrido neutralizado previo de 30 kms mas, para un total de 330 kms, que estos auténticos héroes afrontaron en una jornada que irónicamente estaba denominada por la organización como Simón Bolívar, en homenaje al libertador de Colombia.

El único hecho bochornoso de la delegación colombiana corrió por cuenta de los locutores que cubrían el evento. Desde hacía muchos años las principales cadenas radiales transmitían La Vuelta a Colombia, pero las competencias internacionales eran cubiertas casi de forma exclusiva por RCN, único medio que tenía personal con conocimiento de este deporte y por lo tanto se estimaba que eran ellos quienes se encargarían de realizar la transmisión para Colombia. Pero Caracol se adelantó y compró los derechos, y como siempre pensando que se narra ciclismo de la misma manera que fútbol, encomendaron la transmisión del Tour a sus especialistas Edgar Perea, Wbeimar Muñoz y Jaime Ortiz Alvear, con la coordinación de Hernan Pelaez Restrepo (me imaginó la sorpresa que tuvieron al llegar a Francia y enterarse que no se trataba del mundial de fútbol). Pero a pesar de la exclusividad existente, RCN con Julio Arrastía y Héctor Urrego y Todelar con Rubén Daria Arcila, arribaron al Tour, comenzando una guerra verbal entre todas estas cadenas que culminó en plena sala de prensa, cuando Edgar Perea con un poderoso gancho de derecha envió a la lona a “Rubencho”, poniendo punto final a esta disputa que terminó en los escritorios de los dueños de las cadenas radiales.

Mientras tanto el sufrimiento de los ciclistas colombianos continuó durante las etapas planas, provocando el retiro de Rafael Tolosa y Cristóbal Pérez, aquejados de tendinitis y con las manos llenas de ampollas y heridas, todos estos males como secuelas de la etapa sobre el pavé.

Robert Millar y Patrocinio Jiménez escapados, subiendo el Tourmalet

Por fin, después de 9 etapas y un prólogo llegaron al pie de los pirineos, los colombianos esperábamos con ansias la revancha, era una etapa con muchos premios de montaña, entre otros los colosos Aubisque y Tourmalet, los colombianos no defraudaron, tan pronto comenzó el primer ascenso Patrocinio atacó y se encargó de marcar el ritmo en todas las cuestas, desde luego fue un esfuerzo excesivo que realizó gracias a su inexperiencia, pues siempre llevó a su rueda a otros que explotaron su trabajo, como fue el caso de Robert Millar quien resultó vencedor en aquella ocasión.

“Condorito” Corredor apoya al líder del equipo, Patrcinio Jiménez

El día de la etapa de los Pirineos se retiró Alfonso Flórez y días después lo harían Casas y Rubiano, aquejados por problemas gastrointestinales, que de acuerdo a lo que manifestaron los médicos no estaban relacionados solo con la alimentación sino también a un excesivo desgaste físico y emocional, el Tour les estaba cobrando el peaje.

La dirección de Colombia era un caos, unos le echaban la culpa a otros de los problemas que ocurrían, pero que se originaban fundamentalmente en la falta de experiencia de todo el grupo, al final los colombianos decidieron responsabilizar por el desorden a Ocaña, quien terminó el Tour alejado del equipo.

Después vendrían Los Alpes, pero ya no había optimismo, los problemas de salud continuarían minando el ánimo y alejando las posibilidades de un triunfo parcial o de mejorar las posiciones en la clasificación general, Patrocinio quien era nuestro mejor hombre estuvo varias veces al borde del retiro y solo su férrea voluntad y la ayuda de sus compañeros, en especial “El Condorito” Corredor, lograron hacerlo pasar esos tragos amargos y mantenerlo en competencia. Al final, Patrocinio Jiménez, Edgar Corredor, Abelardo Ríos, Samuel Cabrera y José Alfonso López fueron los 5 gladiadores que sobrevivieron al Tour.

Patrocinio Jiménez al borde de retirarse, pero logró continuar y terminar

Hoy a la distancia de esos 36 años que han trascurrido, se habla en otros términos, con alegría y satisfacción, pero esos destacados puestos 16 y 17 de Patro y Corredor, así como ese segundo puesto en la montaña, fueron el fruto del coraje de este grupo de muchachos que no se rindieron ante las adversidades, fue un baldado de agua fría para muchos que pensaban que barreríamos en el Tour, también una lección lastimosamente no aprendida, donde se combinaron un ingenuo optimismo inicial, errores técnicos, improvisación, luchas fratricidas de empresas radiales y patrocinadores, pero que hoy podemos afirmar que fue el primer paso de un niño, que se cayó, se levantó y se volvió a caer, pero que maduró fruto de sus propias cualidades y convicciones y que se llama CAMPEON DEL TOUR DE FRANCIA.

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