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Balance: El Tour de Nairo

Nairo+Quintana+

Por @PipeBernal

En ocasiones, los juicios de valor y las opiniones dadas en caliente pueden llevarlo a uno a ser injusto o contradictorio en sus conceptos. Por eso es mejor esperar un par de días, que la sangre se enfríe y así emitir conceptos un poco más aterrizados.

Debo empezar por aclarar que Nairo Quintana es, sin lugar a dudas, uno de los mejores vueltómanos del mundo. De hecho, creo que solo un puñado de ciclistas están a su nivel: Froome, Contador y tal vez Nibali en sus mejores momentos. De ahí en más no hay otros que por ahora se le acerquen. Esa es la gran esperanza para quienes deseamos verlo campeón en París alguna vez. Froome, Contador y Nibali se acercan a la edad en la que el ciclista tiende a empezar su declive y Quintana aún está a un par de años de alcanzar la edad de oro de la profesión. Por ahora, no se vislumbra quién pueda contender con él por ese puesto al tope del ciclismo por etapas.

Sin embargo, cuando un objetivo no se consigue, es bueno poder evaluar aquellas cosas que llevaron a que no sucediera. Para Quintana, el Tour era el centro de su preparación y ese “sueño” se vio truncado por un Chris Froome apoteósico que dominó la carrera de punta a punta.  A continuación, los errores que, en mi concepto, evitaron que el de Cómbita llegara vestido de amarillo a París.

Nota: Cabe aclarar que estos errores se cometieron más allá de la enfermedad que aparentemente le afectó durante los últimos días de la carrera.

EXCESIVA POLARIZACIÓN

Este no es un error de Nairo propiamente pero sí de su entorno y de los medios de comunicación en general.  Nairo Quintana se ha elevado a un estatus de ¨héroe nacional¨ que hace que todo lo que haga se convierta en oro. Desde 2015 ha hecho carrera la idea de que señalar algún error suyo en carrera es menospreciarlo y negar sus cualidades como ciclista. Nada más alejado de la realidad.

Sería bueno que en Colombia comprendiéramos que Quintana es una figura pública, expuesta a los comentarios y apreciaciones de miles (millones) de personas alrededor del mundo. Así mismo, sería bueno que entendiéramos que lo que hace que los grandes campeones lo sean por espacios prolongados de tiempo es que son inconformes. No hay uno solo de los grandes deportistas a nivel mundial que se quede quieto en su preparación; esa es su naturaleza de deportistas élite. Por tanto, señalar un error no debería ser visto como una crucifixión sino como un aporte a la mejora del deportista.

Caso aparte son aquellos que acusan a quienes criticamos alguna situación puntual de los corredores, nos acusan de no poder hacerlo por no ser deportistas élite. No es necesario haber sido presidente para opinar sobre su trabajo, ni escritor para saber si un libro es bueno ni haber hecho películas para emitir una opinión sobre la obra del momento. Del mismo modo, no es necesario ser deportista de élite para reconocer cuando las cosas se hacen bien o mal. Esta excesiva polarización sólo lleva a que se oculten los errores y se esté condenado a repetirlos.

POCA AUTOCRÍTICA

El fin del Tour 2015 y todo el proceso de preparación hasta el Tour 2016 nos dejó un mal sabor de boca a los aficionados al ciclismo. El equipo Movistar repitió hasta el cansancio su análisis del segundo puesto obtenido por Quintana en su segundo Tour. El diagnóstico: todo se perdió por un error en un día de viento. Aunque los números podrían sugerir que eso es cierto, la realidad es que el mundo ciclístico en general estuvo en desacuerdo con esa observación. En ese Tour se perdió tiempo excesivo en la primera etapa de montaña dura y hubo más de una etapa en la que el equipo cometió errores tácticos motivados por la búsqueda del podio de Valverde.

Del mismo modo, Quintana, habiendo tenido a Froome contra las cuerdas, apostó por estrategias conservadoras hasta el último día cuando la distancia ya era insalvable por más fuerte que se estuviera. El Movistar se negó a reconocer esos errores, escudándose en “aquel día de viento” y los medios colombianos hicieron eco a esa errada apreciación.

Por el otro lado, el equipo Sky sí tuvo la autocrítica necesaria, aún cuando salió victorioso. Contrató nuevos refuerzos para fortalecer su tren en la montaña, modificó su preparación pensando en estar más fuerte para el final de la competencia y salió a imponer su ritmo desde el principio de la versión 2016 de la ronda gala. Conclusión: El Tour 2016 mostró que la distancia entre unos y otros se incrementó.

Sólo esperemos que “el maldito viento” del 2015 no sea “la maldita enfermedad” del 2016 y que el Movistar haga un profundo análisis de todo lo que no se hizo bien en la carrera para así tomar los correctivos necesarios en años venideros.

CONFUSIÓN TELEFÓNICA

El segundo error claro en las toldas del Movistar es su poca claridad en los objetivos y estrategias del equipo. En 2015 dijeron ir por el Tour de Quintana pero sus actuaciones parecían inclinadas hacia asegurar el podio de Valverde y en 2016 se vieron confundidos e impotentes. Nunca se supo cuál era la estrategia del Movistar. Los corredores en las fugas no peleaban por la etapa pero tampoco le servían a sus líderes de puente y se vio a varios Movistar descolgarse del grupo mayoritario, sin vaciarse por su líder, para tratar de aguantar a cola de pelotón. En varias ocasiones dio la impresión que era para ellos más importante el título por equipos que la victoria general de su líder.

Para poder ser campeones del Tour de Francia solo hay una estrategia válida y es vaciarse a favor del líder. No hay otra opción. Ni las victorias de etapas por alguien diferente al líder, ni otro tipo de objetivos pueden ser una prioridad. Si estos llegan en la búsqueda de la victoria general serán un valor agregado pero nunca pueden ser un fin.

EXCESO DE CONFIANZA

Nairo Quintana crece en la última semana de las grandes vueltas. Al menos eso es lo que nos ha mostrado a lo largo de los años. Esa es una gran cualidad para un contendiente de grandes vueltas. Crecer en prestaciones cuando los demás competidores están cansados y en declive puede ser un arma letal. En vista de esto, el Movistar decidió apostar todas sus fichas a esa realidad. De hecho, en varias declaraciones dejaron ver que estaban tranquilos con perder tiempo en las dos primeras semanas porque la tercera era la suya.

Por supuesto que, dada una crono individual en el camino que no se le daba a Quintana, era casi inevitable perder tiempo pero lo lamentable es el exceso de confianza en ese resurgimiento al final de la carrea. La estrategia de un campeón no puede ser resignarse de entrada a perder tiempo. Peor aún, no pueden desaprovecharse oportunidades en terreno favorable sólo porque se está esperando al final de la carrera.

Muchos colombianos asumieron que así debía ser; que la carrera se gana en la última semana. La realidad es que eso no es cierto. En los últimos 20 años, sólo en cuatro oportunidades el ganador final de la carrera esperó hasta la última semana para vestirse de amarillo. De ellas, en una (2007) Contador heredó el amarillo de Rasmussen que fue retirado por su equipo cuando tenía definida la carrera a su favor por problemas con el protocolo de dopaje. En otra, (2006) Oscar Pereiro la obtuvo mucho antes y la perdió con Floyd Landis que eventualmente sería descalificado.

El Tour se sentencia en la tercera semana pero se gana desde el primer momento. Desde la primera pedalada, se debe tratar de ganar y cada oportunidad de correr en un terreno favorable se debe aprovechar.

LAPSUS

En el 2015 fue una etapa de viento, en 2016 un descenso y una etapa llana, de nuevo con viento. Nairo Quintana pierde tiempo por pequeños “lapsus” de concentración. Mientras Froome le atacó en una bajada él resolvió esperar por sus gregarios para ser llevado. Lo sensato era tratar de perseguir en primera persona. De esa manera, sólo podrían ocurrir tres cosas: alcanzar a Froome y poder disputarle la bonificación,  no alcanzarlo pero perder por menos tiempo o ser alcanzado por sus gregarios y terminar perdiendo el mismo tiempo. Quintana eligió resignarse y perder tiempo.

Froome atacó en el plano y ganó unos segundos en la etapa 11. (Foto tomada de Telegraph.co.uk)

Inexplicablemente unas etapas más adelante, con viento en contra, Froome lanza un ataque junto con Thomas y Sagan y, para sorpresa de todos, Nairo viaja a cola de pelotón y sólo, sin un equipo que le rodee. Se pierden segundos de nuevo. Esto puede parecer algo sin sentido. ¿Qué son 30 segundos en una carrera de tres semanas? Por un lado, está el golpe psicológico de ver a su máximo rival por delante sin haber corrido aún etapas decisivas. Por el otro, una máxima del ciclismo indica que es más fácil defender que atacar. Llegar a ese momento sin una desventaja tan marcada puede ser el primer paso para romper con la hegemonía del Sky pero se desaprovechó la oportunidad. En el camino errores varios por el estilo como esperar a gregarios de Froome ante percances en zona de definición de la etapa y el desaprovechar las buenas piernas de Valverde en momentos clave donde la carrera podía romperse.

Un campeón del Tour debe buscar la carrera desde el primer momento y saber aprovechar cada momento para sacar ventaja y/o estar atento a evitar pérdidas de tiempo innecesarias en etapas de transición.

MALA PREPARACIÓN

Este es el apartado donde hay más dudas con respecto a la carrera de Nairo. Definitivamente ni él, ni su equipo llegaron de la mejor manera al Tour. Hay teorías diferentes al respecto: algún tipo de virus previo (diferente al que pescó en carrera), un excesivo derroche de energías en las carreras de la primera parte de la temporada que no le permitió llegar bien al Tour o hasta una mala planificación del pico de forma esperando que llegara en la tercera semana cosa que simplemente no sucedió. No lo sabemos a ciencia cierta y sólo el Movistar puede tener la respuesta. Lo importante es que lo evalúen y puedan corregir para próximas oportunidades.

ESTRATEGIA EQUIVOCADA

Desde muy temprano en la carrera fue claro que Froome era el más fuerte y que, probablemente, aún en su mejor condición Nairo no habría podido contrarrestarle. Sin embargo, lo que también es evidente es que la estrategia de Quintana continúa siendo equivocada.

La estrategia Sky es clara. Poner ritmo con su equipo de superestrellas para controlar la carrera y atacar con su líder a base de potenciómetro. Sus ataques en la montaña son cuidadosos, de mucha potencia y suficientemente explosivos como para cortar a todo el que se anime a seguirlo. Una vez en ventaja, sólo deben administrar.

Como ya  lo mencioné, la estrategia de carrera del Movistar no es del todo clara pero una cosa es segura: Nairo Quintana sólo realiza ataques a pocos kilómetros de meta y cuando tiene claro que podrá marcharse en solitario. Esta estrategia es muy buena para carreras de una semana en media temporada. Él es superior a prácticamente todos sus rivales en la montaña, salvo Froome en su mejor nivel, y en carreras cortas la ventaja obtenida de esa manera es suficiente para controlar y ganar.

Sin embargo, con un Froome en el mejor nivel de su carrera y su equipo superpoderoso esa estrategia es inútil. En su mejor nivel, el 90% de las veces que Froome y Nairo se enfrenten en un final con pendientes altas y una montaña por debajo de los ocho kilómetros, el ganador será Froome.

Por otro lado, las características de potencia, resistencia y contextura física de Nairo Quintana lo hacen otro tipo de escalador. Teóricamente, si hubiese una montaña de más de 20 kilómetros con pendientes constantes, nadie podría con Nairo. Él es, sin duda, el mejor escalador de resistencia del mundo. En vista de que este tipo de montañas, que existen en Colombia, no se dan en Europa, la estrategia más efectiva contra Froome sería simular esas condiciones. ¿Cómo hacerlo? Con ataques en primera persona, con el nivel de un líder a quien los gregarios Sky no pueden seguir y obligando al keniata a mantenerse a alto ritmo por un periodo prolongado de tiempo.

Por supuesto que una estrategia de este estilo implica un gran riesgo. Puede suceder que el rival logre resistir con la ayuda de sus gregarios y que las fuerzas fallen llevando a Quintana a perder varios minutos. Sin embargo, la cuestión está en la mentalidad con la que se afronte esta situación. Para un corredor tres veces podio en el Tour un podio más realmente no aporta mayor cosa a su palmarés. Nairo está en un punto de su carrera donde puede darse el lujo de arriesgar el todo por el todo sin tener mucho que perder.

Muchos critican a quienes pedimos ataques interpretando que pedimos cosas imposibles o ataques sólo por llenarnos los ojos. La verdad es que los pedimos porque la estrategia de ir a ritmo y atacar a un par de kilómetros de meta es la más cómoda pero también la que más le sirve al Sky y a Froome. Si se quieren resultados diferentes, tarde o temprano tendrán que intentarse cosas diferentes.

Nairo Quintana es el ciclista colombiano con mejor palmarés de la historia con tan solo 26 años. Su talento natural es impresionante, de los mejores de la actualidad, y con facilidad puede ganarle sólo con clase a la mayoría de sus rivales. Son pocos los que pueden considerarse a su nivel. Tiene las condiciones necesarias para ser un gran campeón del Tour de Francia algún día. Ese es su sueño y el de todos los que amamos este deporte y vemos en él la mejor opción de ver a un colombiano vestido de amarillo en París. Sin embargo, los errores en preparación y desarrollo de la carrera le pueden costar ese sueño. Es por eso que es tan importante revisar cada error cometido. Sólo es a través de la corrección de sus errores que podrá obtener lo poco que le falta para ese primer puesto en el podio de París.