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Con la mente tranquila y la conciencia limpia. Entrevista con Juan Pablo Villegas.

jp villegas

(Por Klaus – Alps&Andes)

(leer la versión original en inglés)

A fines del 2014, el equipo 4-72 Colombia tuvo que terminar su equipo profesional. Para Juan Pablo Villegas, corredor del equipo desde 2011, esto significó que tenía que tomar una decisión:  Firmar un contrato profesional con otro equipo Colombiano, o regresar a la vida que conoció desde niño en los cultivos de cafeteros de Caldas.

(Leer “El Futuro del 4-72“)

Si uno tiene en cuenta que Villegas se crió amando el ciclismo, y que cuando era niño trabajaba por horas en el campo para poder llegar a casa a tiempo para ver el Tour de Francia en televisión, parecería que la decisión fuera obvia, pero no fue así. Villegas decidió no firmar otro contrato, y prefirió más bien volver al mundo del cultivo de café. ¿La razón? Porque desde antes de haber empezado su carrera como ciclista profesional, ya se había dado cuenta qué tan común era el uso de substancias dopantes en el deporte. Y también sabía que en las carreras que son los más grandes objetivos para equipos Colombianos (Vuelta a Colombia, Clásico RCN) es muy difícil, quizá imposible, obtener buenos resultados sin usar “medicinas”.

Para Villegas, el vivir así nunca fue una opción. De manera que después de una temporada en la cual ganó la Vuelta a México de manera contundente, decidió volver a la vida del campo, la vida del eje cafetero en el cual se crió. Pero solo dos semanas después de haber tomado esa decisión, Nate King contactó a Villegas.

Nate King es un ciclista Americano que pasó el 2012 con el equipo Competitive Cyclist y conoció a Villegas durante sus viajes a Medellín. Con base en su amistad, King le mencionó a Villegas que un equipo Norte-Americano llamado SmartStop le interesaría ficharlo para 2015. El poder correr en los Estados Unidos le interesó a Villegas, y así fue que llegó a firmar contrato. Un equipo interesante, ya que logró grandes resultados el año pasado con un presupuesto modesto, mientras pocos creían que algo así fuera posible. El equipo decidió hacer las cosas a su propia manera desde el principio a pesar de lo que muchos opinaban.  Esto es algo que Juan Pablo Villegas tiene en común con su nuevo equipo.

Cuando uno habla con Juan Pablo, se da cuenta que él no tiene rencor alguno con el ciclismo… o con nadie. Al contrario, se nota que ama al ciclismo, y ve el potencial que tiene para mejorar vidas y la imagen de un país que por décadas ha sido malentendido en el exterior. Villegas simplemente cuenta lo que ha visto durante sus años en el ciclismo, con la esperanza de que a la larga la dura realidad que ha visto pueda mejorar. No es fácil vivir y pensar como lo hace Villegas, especialmente dentro del ciclismo. Pero para él, es la única opción que existe.

Foto de Nate King

¿Usted dónde se crió, y cómo llegó a conocer en ciclismo?
Yo crecí en el municipio de Pácora, Caldas, en las montañas, en la mitad de muchos cultivos de café. El ciclismo me empezó a gustar cuando yo trabajaba con mi papá. Él me contaba muchas historias de lo que había sido el ciclismo en Colombia. Historias sobre Lucho Herrera, Parra, y Cochise, los ciclistas grandes del país. Mi papá me contaba de esas carreras con mucho detalle y yo me imaginaba cómo era el ciclismo. Mi imaginación volaba con el sueño de llegar a ser ciclista.

 

Usted mencionó el trabajar con su papá. ¿En que trabajaban?

Mi familia, tanto por lado de mi padre como de mi madre, siempre han sido campesinos. Entonces como costumbre o cultura familiar, ser campesino ha sido algo normal para nosotros. Desde muy pequeño tuve que trabajar en fincas, en cultivos de café y de plátano, cargando cosas montaña-arriba, desde como los ocho años.

 

¿A esa edad ya trabajaba tiempo completo?

No, a esa edad lo hacía por ratos o a veces por días. Pero hacia los once años ya tuve que trabajar tiempo completo, jornadas enteras. Pero no abandoné los estudios y pude terminar el bachillerato. A veces estudiaba por la noche, o me leía los libros o cuadernos de mis compañeros. No me dejaba quedar, y cuando presentaba exámenes, siempre me iba bien.

 

¿Y qué tal es una jornada laboral a esa edad en el campo?

Las fincas donde yo trabajaba quedaban lejos de mi casa, entonces tocaba levantarse bien temprano, a las 4:30am para llegar a pie. A las 6:00 o 6:15 a.m. ya tocaba estar en la finca para trabajar. Se trabaja hasta las 5:30 pm, y el tiempo de reposo era solamente el que uno se demore en consumir los alimentos y ya no más. Media hora como máximo.

Foto: Semana

¿Y qué tipo de trabajo hacia?

En tiempo de cosecha de café, hay que recolectarlo y llevarlo al hombro hasta donde se almacena y procesa. Es duro, porque las montañas son empinadas, muy pendientes. En otras épocas hay que cortar maleza con machete o a mano, cortar madera y cargarla, organizar la tierra para el café, cortar racimos de plátano y llevarlos lejos.

 

¿Qué tan largo es el tramo para llevar el café, y qué tan pesado es cada bulto?

Depende, pero hay tramos que uno se demoraba media hora por viaje. Uno trataba de cargar los más pesados que se pudiera, de esa manera se hacían menos viajes. A los doce o trece años, yo llevaba como setenta u ochenta kilos.

 

Y de trabajar en el campo, ¿cómo llega usted a ver una carrera de ciclismo por primera vez, y cómo llega a correr en bicicleta?

Como en el 2001, transmitieron el Tour de Francia por cadena nacional de televisión, y se sintonizaba con antena normal en mi casa. Pude ver el Tour por primera vez. Para mí, era algo increíble, muy diferente a lo que yo me imaginaba. Yo quedé muy asombrado de la cantidad de ciclistas tan juntos, de las bicicletas cómo eran, de los carros acompañantes, de los paisajes, las estrategias de equipo, los uniformes. Ese me llevaba a imaginarme muchas cosas, pero nunca me sentí mal por no poder ser ciclista, yo simplemente lo era a mi modo.

Yo tenía una bicicleta que mi padre me había ayudado a conseguir, era de la más baratas, pero para mí era muy buena: de montaña, muy sencilla, y cuando se dañaba me tocaba ahorrar la plata para arreglarla. Entonces yo montaba en ella, y me imaginaba que la gente que me veía pasar me veía como un ciclista profesional.

 

Y de simplemente soñar a poder correr por primera vez, y luego ir a Medellín… ¿cómo sucedió eso?

A mí me invitaron a una carrera cerca al pueblo y allí me pude mostrar. Un señor que sabía mucho  de ciclismo me vio y me preguntó si me gustaría tener su apoyo. De ahí en adelante empezamos a trabajar duro y él me ayudó a que pudiera ir a Medellín a quedarme en la casa de un amigo. Para mí,  Medellín era lejísimos, era el centro y el fin del mundo. Antes, lo único que yo conocía era mi vereda, y no más. Pero llegué, me esforcé mucho y me fue bien en las competencias. En poco tiempo me seleccionaron para el grupo juvenil Orgullo Paisa, con Rigoberto Urán.

 

Foto: Manual for speed

¿Y cómo salió ese primer contrato profesional?

El primer contrato fue con Colombia Es Pasión, que luego se llamo 4-72 Colombia [el equipo ahora se llama Manzana Postobón, y por el resto de la entrevista Juan Pablo se refiere a él simplemente como “4-72”] en 2011. Compartí equipo con Nairo Quintana, Esteban Chaves, Robinson Chalapud, Járlinson Pantano, hubo mucho talento en el equipo.

 

Desde esa época, el 4-72 era diferente a otros equipos Colombianos. Corrían bastante en el exterior, y se habló siempre de la importancia de hacerlo limpiamente. El equipo usó buena parte del presupuesto en un programa de antidopaje y pasaporte biológico interno. ¿Eso le llamó la atención a usted, una vez hubo la posibilidad de volverse profesional?

Exactamente. Yo diría que el llegar a 4-72 fue parte de algo que yo decidí y de que me empeñé hacer desde que empecé en el ciclismo. Porque yo vi desde desde el principio que en el deporte, y en el ciclismo, hay un lado oscuro que es el doping.

 

¿En qué momento cayó en cuenta por primera vez que eso existía, y qué tan común era? 

Desde joven. Yo entré al ciclismo con bastante fortaleza física debido al trabajo que hacía en el campo. Con el tiempo me di cuenta y aprendí que el ciclismo no es solo de fuerza sino de técnica, de trabajo de equipo, de concentración, y muchas otras cosas. Pero además, con el tiempo, también me vine a dar cuenta de que hay otro lado cruel: un lado en el que mucha gente quiere explotar el deportista para conseguir resultados a cualquier precio.

 

¿Se refiere al dopaje?

Si. Y esa presión [de conseguir resultados] existe a todo momento, entonces hay dos opciones: Se entra al juego del dopaje, ganando carreras y plata por un determinado tiempo a pesar de que la salud se deteriore, o se toma el camino de seguir con el sueño puro que uno tenia uno desde muy joven, de trabajar simplemente con el aire que entra a los pulmones, y con su propia fortaleza. Eso significa que hay días en que el cuerpo no está fuerte, y hay que respetar eso. Y significa que si uno llega retrasado, si pierde, pues se hace con la frente en alto, y así quede uno en mal puesto en una carrera, pues por lo menos es un resultado verdadero.

Es un camino duro, porque todo se mide con resultados, y en el ciclismo uno ve resultados que no son honrados, que no son éticos, y que no respetan la salud del atleta, y eso es otra cosa. Para mucha gente la palabra “deporte” significa salud y bienestar. Y lo es, por eso no debería tener nada que ver con explotar al atleta, al cuerpo. Pero así es para los que usan medicinas en búsqueda de resultados, y de un contrato. Y cuando logran despertarse de eso, están enfermos, les falla la salud, y además no han conseguido nada de dinero. Muchos ciclistas se retiran enfermos y sin nada en el bolsillo. Eso es muy duro, muy triste.

 

¿Habla usted de en términos generales de lo que podría suceder? ¿conoce usted casos específicos en los cuales esto ha sucedido? ¿Gente que usted conoce personalmente?

Si, exacto. Y toca decirlo, esos casos existen en todo el mundo, lo que significa que en Colombia también. No digo esto para revelar nombres ni señalar a alguna persona. No. Lo que quiero es mostrar que existe una fuerza que controla el deporte invisiblemente, o que mucha gente no ve, y no se dan cuenta, y es la fuerza de la explotación de los deportistas atreves del dopaje. En muchos equipos en Colombia, la respuesta que dan a un corredor que quiere obtener resultados es que tiene que usar substancias prohibidas, y el que se pone a riesgo es el deportista. Arriesga su salud, y se arriesga a una sanción disciplinaria, porque cuando sale un positivo, el responsable es el deportista, no la gente que le presiona a que consiga resultados como sea.

 

Usted utiliza la palabra “explotado” en el contexto del ciclismo Colombiano. ¿Es porque este problema es entonces más grande que el ciclista?

Sí, hablemos de un contexto actual. En este momento hay varios equipos que han decidido hacer las cosas correctamente, de una manera ética, con la iniciativa del 4-72 llamada Por Un Ciclismo Ético. Son equipos que tienen la mentalidad de salir y competir en otros países, que quieren hacer controles internos de los deportistas y que saben que el ciclismo puede llevarnos, como un país, a grandes logros. Saben que lo mas importante es la integridad y salud de los deportistas, haciéndolo de una manera completamente ética.

(Leer Ya está en marcha el Movimiento por un Ciclismo Ético)

Igualmente, hay otros equipos, entrenadores y organizaciones dentro de Colombia que tienen como objetivos principales el Clásico RCN y la Vuelta a Colombia. Esas son carreras en las cuales se impone un nivel desmedido, muy alto, casi… digamos, sobrenatural. También tienen condiciones climáticas y recorridos muy extremos, y esos equipos y ciclistas que buscan resultados ahí, más que en cualquier otra carrera, pues a punta de panela no lo van a lograr.

Ahora, han empezado a tener controles, y en los dos últimos años han mejorado las cosas en esas carreras. Pero pienso yo que hay algo muy arraigado en tanto al uso de substancias. Y para hacer un verdadero cambio, tendría que hacerse algo muy contundente para cambiar esa mentalidad de esa vieja costumbre.

 

Dice usted que las cosas han mejorado en los últimos dos años en esas carreras. Antes de ese cambio, ¿qué porcentaje de los ciclistas cree usted que estaban dopados?
No lo sé con exactitud, pero es un porcentaje muy alto

 

¿Pero usted piensa que la cosa ha mejorado?

Yo creo que sí, un poquito, a raíz de varios positivos y de los patrocinadores que ahora quieren cuidar su imagen. Por eso algunos equipos han empezado a controlar los ciclistas internamente y empiezan a trabajar por resultados, pero sin dejar atrás el tema de la dignidad y limpieza. No podría darle un porcentaje de cuántos corredores están haciéndolo hoy en día, simplemente porque en los últimos años no he corrido mucho en las competencias principales en Colombia. Puedo decir que el asunto ha mejorado, pero falta un largo camino por recorrer.

 

Foto: 4-72

¿En qué momento se dañó para usted esa imagen tan bonita, tan pura, que tenía de niño cuando vio el Tour de Francia por televisión en 2001?  De hecho, es interesante que ese Tour haya sido también una mentira.

Desde el principio, mi rendimiento era muy bueno y por eso varios entrenadores se interesaron en mis condiciones físicas. Como cualquier ser humano, tengo mis debilidades, no siempre voy a ser primero porque no era ni soy una máquina. Para cuando empecé en la categoría sub 23 y era el favorito en unas carreras, algunos entrenadores se me acercaban y me decían “Supe que a usted no le gusta ponerse nada, pero si usted deja que yo le ayude con algo, usted sería el mejor del país, Porque si le va bien limpiamente, si se pone algo no ya no habrá quién le gane.”

Posiblemente lo que decían era cierto. Podría ganar un dinero, conseguir victorias, reconocimiento y otras cosas. ¿Pero a qué precio? Perdería mi dignidad y mi salud. En ese momento vi que había esos dos caminos. El que toman muchos, o tratar de hacerlo limpiamente, así no me vaya bien en muchas carreras.

 

Foto: Alps & Andes para Tour Magazine

En un ambiente en el que el uso de estos productos dopantes es tan común, ¿qué tan difícil es correr para un equipo como el 4-72 en el sentido de que siempre ha hablado del tema y de sus controles internos? ¿otros ciclistas o equipos se burlaban o los molestaban a ustedes? 

Si, exactamente. El equipo se sentía orgulloso de esa iniciativa y de tomar la decisión de enfrentarse al tema de una manera que nunca antes se había hecho. Y se dijo siempre claramente que lo más importante era respetar el juego limpio, se habló abiertamente con la prensa.

Esas declaraciones hicieron que otros equipos se molestaran y se  sintieran aludidos. Como si indirectamente se dijera que, como nuestro equipo corre limpio, los otros no lo hacían. Y ahí si, como dice el dicho: “al que le caiga el guante, que se lo chante”. Entonces, hubo muchas discordias porque mucha gente nos tenía rabia, una cierta bronca,  porque (decían) nos creíamos los únicos que éramos limpios.

Ahora fíjese en los resultados: en carreras como la Vuelta a Colombia, en muchas de las etapas, el mejor de nuestro equipo llegaba a 20 minutos. Tal vez el mejor ubicado en la general era puesto 30. Era difícil: Primero se sentían aludidos, y luego empezaba la difamación y la burla porque decían “no han ganado ni una etapa! No tienen ningún resultado!”  Era muy duro.

Naturalmente, cuando salíamos a competencias en el extranjero, sí ganábamos etapas e incluso carreras, y eso hace más interesante que dijeran eso.

 

¿Diría usted que este problema, este predominio del dopaje en Colombia, explica por qué entonces el 4-72 podía ganar afuera de Colombia, pero les quedaba más difícil ganar en carreras nacionales? ¿Como cuando usted ganó la Vuelta a México?

Tengo un mejor ejemplo para no ponerlo como desde mi perspectiva: En el 4-72, cuando yo llegué, estaban Nairo Quintana, Esteban Chaves, Jarlinson Pantano, Robinson Chalapud, Alex Cano… Grandes corredores, imagínese usted, ciclistas que podían ganar carreras grandes ante los mejores del mundo y hoy en día ya han tenido grandes logros. Todos en el equipo teníamos controles internos y corríamos con esa idea del juego limpio. Pues así corrimos la Vuelta a Colombia, y con todo ese talento, creo que el mejor del equipo quedó como de 18 en la general. Ahí tiene su respuesta. No ganamos nada, ni siquiera metimos a uno entre los diez mejores.

Para empeorar la cosa, cuando salíamos del país y obteníamos victorias, conseguir noticias de nuestro triunfo era casi imposible, esas noticias no salían en Colombia. El propio equipo hacia todo lo posible para que se supiera de esos logros, pero se generó un ambiente de hostigamiento contra el equipo. Tanto de parte de otros equipos como medios de comunicación asociados al ciclismo había una intención de aislarnos, y era obvio que estaban parcializados en nuestra contra porque esos medios se mueven por dinero, y varios equipos pagan a esos medios cierto dinero cada año.

 

¿Cómo así?

Desde hace años, ese ha sido el juego en Colombia. Cuando hay un equipo que tiene buen soporte financiero, algún medio de comunicación pide que les paguen a ellos por servicios de comunicación y publicidad.

Imagine que yo tengo un equipo grande y que su página web es la grande del país en el tema del ciclismo y también tiene una estación de radio (llamémosle Klaus FM), que es también la voz  más grande en el ciclismo en la radio.  Yo le pago 100 millones de pesos para que me promueva mi marca y mi equipo en su página y su emisora.  La cifra exacta no la sé, pero digamos 100 millones. Entonces usted se hace el de la oreja mocha sobre las fallas de ese equipo, y deja a los demás equipos sin cobertura, no los nombra en sus notas, no les hace seguimiento.  Es así de simple. Hay conflicto de intereses, y los equipos que no pagan sufren el que no se hable de ellos.

 

¿Por eso decía que las victorias del equipo se conocieron poco con Colombia?

Exacto

Entiendo que no quiera usar nombres específicos, me imagino que podría ser un problema para usted.

No es tanto por el problema. Para mi, cada quien es libre de escoger su manera de vivir y hacer las cosas. El que maneja una empresa, la maneja a su modo. El que maneja un equipo, lo maneja a su modo. Cada uno tiene su libertad de hacerlo, a pesar de que eso puede tener ciertas implicaciones. Yo respeto mucho lo que hace cada persona y cada institución.

Yo expreso esto por un sentimiento interno de lo que ha sido mi vida como ciclista, y el panorama que he visto. Para mí, es muy importante mejorar en estos temas pensando en los que practican este deporte, para que ellos no tengan que padecerlos como me tocó a mí. Pero yo vivo a mi manera y otros viven a su manera.

 

¿Es difícil vivir y pensar de esa manera cuando usted ha perdido carreras (y por lo tanto dinero, oportunidades y posiblemente contratos) frente a ciclistas que estaban dopados? Uno podría decir que es casi un robo de ganancias que podrían haber sido suyas, y para su familia. ¿No es así?

Bueno, yo en el fondo pienso que trabajando honradamente se puede salir adelante y se puede lograr mucho. Para también sé que puede no conseguir todo el reconocimiento o el dinero que merece. Eso es algo que existe en la política y en el mundo de los negocios también, soy consciente de eso, sé que esas prácticas me pudieron haber afectado a mí y a muchos otros que quisieron trabajar de manera ética. Porque no soy solo yo, somos muchos, los conozco y son mis amigos. Igualmente conozco muchos que se tuvieron que retirar con las manos vacías porque no querían saber nada más de ese engaño que existe en el ciclismo, de ese lado oscuro.

Pero si ha sido difícil saber que he trabajado muy duro. Me ha costado lágrimas y dinero. Y aquí estoy, a los 28 años con un nuevo equipo, no ganándome mucho dinero, pero lo hago para tratar de terminar bien mi carrera deportiva.

Yo me cuestiono a mí mismo, porque después de diez años de ciclista, haciendo las cosas honradamente, estar en un momento en el que no recibo nada de dinero por lo que hago, pues, es muy duro. Pero lo mas importante es que yo sigo viviendo mi sueño de manera tan pura como al principio de mi carrera, y aunque tal vez el ciclismo no me da el dinero que muchos dijeron que me daría, trato de aprovechar las oportunidades personales que me ha dado esta vida. Si quedo sin plata, igual tengo un corazón y mi mente llenas de cosas bonitas que he aprendido del ciclismo: Trabajar honradamente, respetar a mis rivales, respetar a mi cuerpo, y dando siempre un ejemplo de que el deporte es verdaderamente algo que tiene que ver con salud y bienestar.

 

Foto: Nate King

En un contexto mundial, se podría decir que esta manera de ver la situación en el ciclismo es muy… pues Colombiana. Me refiero a que en otros países, el que es honrado es premiado, apreciado. Pero esta manera de ver el mundo implica que si uno quiere ser honrado, tiene que saber que muy posiblemente otros no actuarán así, y uno tiene que estar listo a perder mucho frente a esos otros. Contrariamente a lo que dicen los ciclistas en su posición en los Estados Unidos y Europa: Ellos están bravos de que se les hayan “robado” estas carreras. Pero usted dice que si uno actúa honradamente, tiene que saber que otros no vivirán así.

Si. Correcto. Pero estoy en paz

 

Que pena seguir preguntando sobre este tema, pero los ciclistas nunca quieren hablar sobre este tema, y lo entiendo. Quería yo saber, ¿qué tan fácil es para un ciclista conseguir productos dopantes? Se ha dicho que hasta en ciertas bicicleterías se venden. Y aclaro que estamos hablando de casos específicos en Colombia, pero esto es un problema mundial y también existe en otros deportes.

Pues si existe el que toma el doping, existe el que lo vende, y el que lo transporta. De mi parte, que yo pudiera decir que es en tal lugar y por tanta plata… sería un mentiroso porque no sé esos detalles. Pero lo que sí puedo decir de manera directa es que es normal escuchar a ciclistas hablar de este tema. A lo largo de mi carrera primero se usaba el EPO y la gente hablaba claramente de cuánto se ponían, cómo, y cuándo. Luego, empezaron a hablar de que ya lo buscaban en los resultados de orina y ya no se podía usar. Ahí empieza a hablar la gente del dopaje genético, que el GW-no-sé-qué, y del AICAR también.

 

¿Ciclistas profesionales hablan abiertamente de usar AICAR y GW1516?

Sí. Uno oye eso, y se habla claramente de que tal equipo trajo tal medicina de España para usarla y de cómo la van a usar. Entonces uno se da cuenta de que esto es a nivel global, que no es solo en Colombia. Existe un mercado negro con redes que cruzan fronteras y que crece aún más en lugares donde el ciclista tiene más dinero. Porque, y esto es un tema aparte, también hay mucho ciclista amateur que esta dopado ahora.

¿Entonces ya ha llegado hasta a nivel recreativo? 

Sí, en el ciclismo recreativo Colombiano esto es un realidad, y mucho ciclista recreativo habla de eso. “Ah yo me puse esto, o tomé un tratamiento de lo otro, para la salida del domingo”. Y como al ciclista recreativo no le hacen control, pues usan esos productos. Pero estamos hablando de personas con trabajo, con familias, y que no se ganan la vida en su bicicleta.  Tienen su propia red de distribuidores que también le venden a otros deportistas de resistencia y fisicoculturistas. Hay un enorme mercado negro, y ese mercado llega a Colombia también.

 

Foto: Nate King

En Diciembre, cuando el 4-72 acabo su equipo profesional, ¿tuvo mucho que ver todo este tema del que llevamos hablando, con su decisión de no seguir como profesional y más bien retirarse? ¿Había ofertas de equipos Colombianos?

Si, porque yo sabia que si estaba en un equipo Colombiano y los objetivos principales son la Vuelta a Colombia y el Clásico RCN, es muy difícil cumplir con un objetivo en esas carreras de manera limpia. Para mi seria muy difícil estar en un equipo así, donde año tras año le diga a uno, “Hombre, no ganó etapas en la Vuelta, no ganó etapas en el Clásico… pues… ¿qué vamos a hacer?”

Yo sé que para ganar en esas carreras me tendría que ir por el lado de usar substancias prohibidas, por eso tomé la decisión de retirarme y terminar mi carrera deportiva. No fue sino hasta que hablé con Nate King que se plantearon las cosas y salió esta oportunidad con SmartStop.

 

Pero si habían ofertas de equipos Colombianos?

Si, a pesar de que muchos en Colombia no simpatizan conmigo porque yo tenía mucho sentido de pertenencia con el equipo [4-72], y con su ideología. Yo nunca señalé a nadie porque mi manera de pensar es que cada uno puede hacer lo que quiera. Pero por estar en ese equipo (y no porque hiciera algo en su contra) no me querían mucho. Pero como gané carreras y gané etapas, hubo algunas ofertas porque eso le importa a un equipo.

 

Foto: Captura de pantalla

Mi ultima pregunta es la siguiente. Teniendo en cuenta todo este tema, de lo que es el predomino del dopaje en el ciclismo Colombiano, digamos que un día una sobrina, o su hijo o un primo le pregunta a usted si debería entrar al mundo del ciclismo para seguir el sueño de ser profesional. ¿Usted qué le diría?

Yo le diría que sí por esta razón: si cuando yo era niño, le hubiera preguntado a alguien eso mismo, hubiera sido en una época muy, muy dura del ciclismo, posiblemente aún más dura de lo que es hoy en día, porque había mucho uso de sustancias dopantes y algunos ciclistas morían por ese mismo consumo. Entonces, si esa persona me hubiera dicho a mí que no lo hiciera porque estaba envuelto en ese mundo, hubiese sido muy amargo. El ciclismo me ha dado mucho. Sí, claro, también me ha dado dolor, y frustración, pero por medio del ciclismo he aprendido cosas muy grandes y buenas de la vida. Aprendí que lo mas importante no es ir detrás de la fama y el dinero. Porque si yo me tengo que retirar del ciclismo con las manos vacías, pues lo hago tranquilo, sabiendo que hice las cosas correctamente y bien hechas. Entonces si alguien me preguntara a mí si debería ser ciclista yo nunca le diría que no, pero sí les diría que toca hacer las cosas con honradez, por el camino de respetarse a uno mismo, a su cuerpo, y a lo ostros.

Foto; Nate King