Blog de ciclismo colombiano | La Ruta del Escarabajo
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Crónica de una victoria anunciada

podio

(Por Albamo)

Los triunfos en los grandes acontecimientos del deporte no son producidos por hechos fortuitos, sino como consecuencia de un proceso o de una serie de circunstancias que conducen  a aquellos momentos que perdurarán por siempre en la memoria de los aficionados.

El primer y segundo puesto en la clasificación general, 4 etapas ganadas y los campeonatos de los jóvenes y la montaña en el Giro de Italia 2.014, constituyen la más brillante actuación del ciclismo colombiano en toda su historia y no es fruto del azar, es el resultado de una serie de eventos que marcaron el sendero por donde transitaron  los escarabajos colombianos y que inevitablemente los condujeron a la  conquista de esta excepcional gesta.

Este es su itinerario:

Pasada la mitad de la primera década de este siglo, viajaron a Europa un grupo de jóvenes ciclistas, algunos como Rigoberto Uran y Julián Arredondo lo hicieron por sus propios medios ante la falta de oportunidades en un país con una gran tradición ciclística, pero cuya actividad sufría por el abandono de los patrocinadores, el olvido de los medios masivos de comunicación y la desidia e ineptitud de su clase dirigente. Otros como Luis Felipe Laverde, Sergio Henao, Fabio Duarte y Nairo Quintana, recorrieron el camino bajo el amparo  del equipo Colombia es Pasión, fundado por unos quijotes que buscaban devolverle a nuestro ciclismo el brillo y prestigio perdidos.

El común denominador de todos estos aventureros, era su excepcional condición física producto de una raza nacida para escalar montañas y el deseo enorme de emular los triunfos de aquellos héroes de antaño que convirtieron al ciclismo en el deporte nacional.

El camino no fue un jardín de rosas, pero dio sus frutos y los triunfos no se hicieron esperar. En Europa Colombia, volvió a sonar fuerte, varios de los primeros excursionistas de esta generación dorada comenzaron a ser contratados por escuadras de primer nivel  y en el 2013 después de casi dos décadas un equipo totalmente colombiano regresaba como invitado a una de las tres grandes vueltas.

La destacada actuación de los pedalistas colombianos durante toda la temporada hacía prever que en el 2014 los éxitos podrían ser mayores, pues la juventud  de sus protagonistas unida a su experiencia constituían su principal riqueza.

El 7 de octubre del 2013 se hizo la presentación de un giro que en los  tiempos recientes le había apostado a la montaña, pero que tenía en  mira  atraer la atención de aquellos colombianos que habían descollado en Giro y Tour, proponiendo un recorrido aún más montañoso y con pocos kilómetros contrarreloj. 

A la gala de presentación del recorrido del Giro fueron invitados Quintana y Urán.
Foto de www.arueda.com

 

Con el pasar de los días y conocidos los detalles del recorrido,  Movistar y Omega dos, de las mejores escuadras del WT confirmaron la presencia de sus estrellas colombianas en este montañoso Giro,  a la vez que la organización del mismo volvió a confiar en el espíritu de lucha que caracterizo la primera incursión del Team Colombia.

La presencia de Rigoberto Uran  y Nairo Quintana, unida a la de Julián Arredondo (revelación colombiana de la temporada) y a la del siempre impredecible Fabio Duarte,  alimentó e hizo crecer las esperanzas de un nuevo triunfo en una gran vuelta como lo hizo el inolvidable Lucho Herrera  hace  ya 27 años.

La deserción de varias de las grandes figuras que optaron por el Tour, catapultaron las aspiraciones de nuestras figuras colocándolas en el primer nivel favoritismo, y a  Purito Rodríguez como el gran rival a batir.

Muy pronto la inclemencia del clima irlandés y las múltiples caídas eliminaron a nuestro antagonista español, pero crearon  también dudas sobre las posibilidades de Quintana.

El extraordinario triunfo de Urán en la contrarreloj individual, confirmó sus grandes progresos en la especialidad, lo convirtió en líder con un importante colchón de tiempo  que en las etapas siguientes con una gran inteligencia comenzó a administrar, controló a sus rivales y solo la expectativa que el Nairo de mejores tardes regresara en las temidas cuestas por venir, ponía un manto de duda sobre la solidez de su liderato.

CRI

La CRI entre Barbaresco y Barolo lo convertiría en líder del Giro

Para Nairo no fue fácil de aceptar la decisión del equipo de no correr el Tour,  el Giro  se empezaba a complicar, las diferencias de tiempo en contra,  un físico mermado por los accidentes y una infección apenas controlada lo ponían de frente a una tercera semana aterradora, pero su valentía y recia personalidad no le permitieron  desviarse de su objetivo. Semanas atrás había visitado y analizado la etapa que concluiría en Val Martello, tenía la certeza que el encadenamiento de los míticos Gavia y Stelvio podrían ser definitivos y así lo encaró aquel día, en medio de un infernal clima su equipo se puso al frente dispuesto a minar las fuerzas de sus rivales, las condiciones extremas estuvieron incluso apunto de hacerlo sucumbir,  pero su férrea determinación lo impulso a continuar para  tomar el relevo de la Corsa Rosa que se había propuesto conquistar.

Los hechos polémicos del descenso del Stelvio no alcanzar a empañar los épicos momentos que se fueron conociendo y que vivirán no solo en el recuerdo de los colombianos, sino de  todos aquellos quienes  sufriendo y disfrutando lo consideramos  el deporte rey. 

El apoyo del equipo le sirvió para superar el clima extremo de aquella mítica etapa

La llegada  al Refugio de Panarotta  serviría de marco para la consagración de Julián Arredondo, quien pese  a su juventud fue uno de los primeros aventureros de esta segunda oleada de ciclistas colombianos que regresaron al viejo continente, con la misión de mostrar al rancio ciclismo europeo que forman parte de una  estirpe que llegó para quedarse.

Aquel día Julián también se consolidaría como el virtual triunfador de los premios de montaña.

Dando gracias al cielo, Julián se consagró en el Refugio de Panarotta

Nairo, molesto por todo lo que se dijo el día de Val Martello, quiso ponerle punto final a dicha discusión, y con pedalazos no con palabras,  brindando una demostración de poder que redondeó con la espectacular victoria en el Monte Grappa, en un esfuerzo en solitario, controlado y  apretando  en el último kilómetro,  despejando cualquier duda  que pudiera quedar en el ambiente sobre su manifiesta superioridad.

En Monte Grappa disipó cualquier sombra de duda sobre su condición de líder.

De allí en adelante todo fue cuestión de trámite, ni  siquiera el Zoncolán con sus temidas rampas pudieron  cambiar el panorama  y las calles de Trieste fueron testigos de la consagración del ciclismo colombiano.

Lejos de las discusiones de si este Giro fue aburrido por la forma que se encaran las competencias hoy en día, a los colombianos nos deja muchas cosas: emociones por  los triunfos, la satisfacción por una muy decorosa actuación del siempre combativo  Team Colombia, quien con creces pagó su invitación, el sabor agridulce por la falta de suerte para conseguir la victoria anhelada por Fabio Duarte, (con la certeza  que sin sus eternas dudas, sus condiciones le reservarían un lugar entre los grandes) la esperanza en las nuevas generaciones en cabeza de un extraordinario  Sebastian Henao, quien  asombrando a todo el mundo nos dejó su propio sello.

El triunfo de Nairo era lógico y esperado, pero ni en los mejores sueños de los más entusiastas  aficionados se lograba presagiar esta histórica barrida, cuando meses atrás el recorrido y los protagonistas nos anunciaban una victoria colombiana.