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Dáyer pide oxígeno

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Por Carlos A. Duarte
(@CarlosArturoDua)

La victoria que Dáyer Quintana ha conseguido en la Clasificación General del Tour de San Luis ha causado sorpresa y satisfacción para los colombianos. Muchos recién se han enterado que Nairo Quintana tiene un hermano, escalador como él y que también genera orgullo en Don Luís y Doña Eloisa, sus padres. Este primer triunfo de Dáyer en una clasificación general, conseguido en dos muy buenos días y por el excepcional trabajo que hizo su hermano, harán presagiar a los recién enterados futuras victorias incontestables del menor de los Quintana. No podría ser de otra forma pues Dáyer, con dos años menos, pensarán ellos, aguantaba la rueda de Nairo en sus viajes a la escuela en bici.

Dáyer, Nairo y Miguel Ángel subiendo Sierra de Comechingones.  Foto tomada de Biciciclismo

Sin embargo, causará sorpresa que Dáyer, aunque ha corrido una gran vuelta –lo que es normal a su temprana edad– tiene en Movistar un calendario que no se ajusta a sus evidentes condiciones. En efecto, pese a su juventud ha corrido dos veces el Tour de Flandes (’14 y ‘15) y una vez la París-Roubaix (´14), sin llegar a meta en ninguna de las ocasiones. Esas dos grandes competencias, el sueño de cualquier niño belga u holandés, resultan extrañas para los escarabajos.  No es gratuito que sólo un colombiano –Leonardo Duque– haya terminado dentro del tiempo límite el infierno del norte, como se le conoce a la Paris-Roubaix. 

En los dos años que lleva con el Movistar, Dáyer Quintana también ha sido de la partida en el Giro de Lombardía y en numerosas clásicas italianas y belgas. Y en vueltas de una semana. Su mayor brillo hasta la fecha fue su rutilante victoria en el innombrable Kitzbüheler Hor, puerto fuera de categoría que coronó tras una larga escapada en el Tour de Austria de 2014 (Leer Artículo). Su principal oportunidad para brillar en terreno de montaña fue el Giro de Italia de 2015, pero una temprana y dolorosa caída lo hizo sacar lo mejor de su fuerza mental para no retirarse y poder llegar a Milán.

El reducido calendario que afronta Dáyer es una situación que comparte con muchos ciclistas españoles. No debe olvidarse que Dáyer se hizo ciclista en el Lizarte, equipo con 22 años de tradición que corre el calendario ciclístico amateur en España, y por ello vive en carne propia los problemas del ciclismo español. Un muy reducido número de equipos profesionales españoles hace que no puedan dar buenas oportunidades a los ciclistas jóvenes quienes tienen que esperar más tiempo para hacerse de mayores responsabilidades dentro del equipo. Los buenos gregarios son lo de experiencia, y no hay espacio para que los jóvenes, quienes fallan, lo puedan intentar.

La planta del Movistar no ayuda a Dáyer, ya que cuenta con dos líderes para grandes vueltas y una buena mano de ciclistas que pueden hacer de las suyas en las competencias por etapas: los Moreno, Amador, Ion Izaguirre y si se anima hasta el mismo Betancur. Junto a estos últimos hay un consagrado grupo de gregrarios que forman la guardia pretoriana de sus líderes: Anacona, Erviti, los Herrada, Gorka Izaguirre, Rojas, Ventoso y Visconti; además del tren para las CRI, infaltables para las grandes vueltas: Malori, Castroviejo, Dowsett y Sütterlin. 

Dayer es consciente de la valía de su victoria en San Luís: es prueba de que está en el equipo por mérito deportivo y no por su apellido, y permite elevar un manifiesto ante Unzué para que le den el oxígeno para explotar sus capacidades al máximo.