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Detalles de la Vuelta

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Por: Felipe Bernal

Termina una Vuelta a España que deja para Colombia un excelente sabor de boca. Nairo Quintana afirma el lugar en la élite del ciclismo que parecía haber puesto en entredicho tras un Tour opaco y Esteban Chaves sigue ganando adeptos con su manera de correr y superar obstáculos para llegar a lugares de privilegio. De 21 etapas, Colombia llevó la camiseta roja en 17. Todo un dato. Miremos algunos detalles que nos deja la Vuelta:

El Nairo que queremos ver

Llegamos a la Vuelta llenos de dudas después de un Tour gris donde se vio ampliamente superado por su principal rival. Dudas que iban desde su nivel físico hasta su manera de correr. Sin embargo, estas tres semanas nos devolvieron la fe. Vimos a un Nairo fuerte, al nivel de los mejores y corriendo de manera diferente. Lo vimos corriendo de manera inteligente, siempre adelante. Lo vimos atacando en la montaña sin mirar atrás, decidido a sacar tiempo (seguramente motivado por la crono final) y sin la excusa de estar esperando a la semana final. Lo vimos incluso entrando en una fuga de más de 100 km. Sí, iniciada por Contador y Brambilla pero continuada por Nairo, dando relevos para abrir la distancia y rematando con una sensacional cronoescalada de 7 km en Formigal donde finalmente logró sacar la distancia que le valió la Vuelta. Vimos, definitivamente, al Nairo que queremos ver.

Un Froome vulnerable

El triunfo de Quintana se hace más grande por el rival a quien derrotó. Chris Froome es un fuera de serie. Es increíble que algunos en Colombia se empeñen en tratar de enlodar la imagen de un hombre que tres veces ha ganado el Tour de Francia y que, además, ha demostrado ser un señor sobre la bicicleta y fuera de ella. La contrarreloj individual que hizo, y la manera como atacó sin parar cada vez que pudo demuestran su gran nivel. Pero también en esta Vuelta vimos su peor cara. Lo vimos quedarse solo y sufrir. Lo vimos tomar decisiones pobres en medio del caos (algunos creemos que en la etapa de Formigal debió esperar a sus hombres cuando aún estaban cerca para emprender una verdadera persecución) y lo vimos tomar el mando de su grupo al mismo tiempo que lo hizo Nairo en esa cuesta final. Mientras el colombiano miraba al frente y descolgaba rivales, el británico era atacado por todos lados y se hundía ante el colombiano. ¡Por fin mostró su cara vulnerable!

El corazón de Chaves

Seguramente los valores fisiológicos de Esteban Chaves son inferiores a los de sus rivales. Seguramente su tren de montaña ni se le compara al de los grandes equipos. Pero su corazón y mentalidad son sin igual. Chaves y su equipo demostraron una vez más que un equipo unido y una mentalidad de “todo o nada” hacen mucho. Demostraron también que aún existen estrategias diferentes a los ataques a menos de 5 km de meta y que esas estrategias pueden romper carreras y derrotar a quien es físicamente superior. Creo que no hay un solo aficionado al ciclismo que haya salido de esta Vuelta sin admirar a Esteban Chaves y al Orica Bike Exchange.

Las enseñanzas de la Vuelta

Todo esto nos lleva a lo que la Vuelta nos enseñó y que esperamos Nairo Quintana haya tomado nota. No es casualidad que las dos Grandes Vueltas ganadas por el boyacense se han cimentado en dos escapadas lejanas de meta y remates en “cronoescaladas” donde ha superado a sus rivales. Tampoco es casualidad que la primera vez que derrota a Chris Froome en una Gran Vuelta su equipo no logró el título por equipos y Alejandro Valverde no ganó ninguna clasificación secundaria ni estuvo en el top 10. Todas estas son enseñanzas para Nairo. A Froome se le puede ganar, pero corriendo como se hizo en esta carrera.

Se debe arriesgar para ganar. Y el riesgo que se corre precisamente es que no salga, que se termine perdiendo. Si Quintana perderá siempre tiempo (y bastante) cuando se corra contra el reloj. Si las fuerzas son parejas cuando se empiezan los arranconazos en los últimos kilómetros y si la balanza de equipo se inclina hacia el Sky, pues siempre queda la estrategia como lo demostró el Orica. No podemos esperar miles de ataques de 100 kms de parte de Nairo, sería tonto. Pero sí se necesita uno cada tanto. Sólo así se ganará el único premio que le falta a Quintana: el Tour de Francia.

El año de Atapuma

Por años desaprovechado en el Team Colombia, Atapuma cierra un año sensacional. Fue gran animador del Giro, ganó etapa en el WT y se vistió de rojo en España. No se le puede pedir mucho más. Su bajo nivel de contrarreloj no le permitirá ser un contendor por generales pero seguro después de este año más de uno se lo pelee como caza-etapas o gregario de lujo. Tal vez lo único que debe aprender es a medir mejor sus esfuerzos en zona de definición de la etapa ya que se le escapan a veces por dar mucho antes de tiempo.

Restrepo y López

La fortuna no nos permitió disfrutar a Miguel Ángel López y medir su nivel real ante los mejores. Pero queda la tranquilidad de saber que ya tiene los quilates como para ser líder de su equipo en una Gran Vuelta. De Jonathan Restrepo sólo vimos cosas buenas. Varias veces llegando entre los primeros en etapas y siendo protagonista en una de las primeras fugas. Debe continuar su progresión.

Agradecimiento

Este ha sido un año donde los aficionados al ciclismo hemos sido privilegiados. Vimos grandes etapas en el Giro, en el Tour de Polonia y en esta Vuelta a España. Vimos carreras de un día memorables como los Juegos Olímpicos y la Paris-Roubaix. Y en estas últimas tres semanas la Vuelta nos devolvió el duelo que el Tour nos quitó. Froome y Quintana tienen todas las cualidades para regalarnos carreras memorables cuando están en su mejor nivel. Mención especial a Alberto Contador. Seguramente sus mejores años ya están en el pasado pero sigue mostrando un coraje y un sentido de espectáculo sin igual. El mundo del ciclismo lo extrañará cuando se vaya.

Nostalgia

Finalmente, ver el gran Tour de Pantano, los podios de Chaves, el año de Atapuma y la victoria de Nairo nos debe llenar de nostalgia. Pero no la nostalgia de recordar los años maravillosos de los 80 cuando Lucho, Parra y el resto de escarabajos nos hacían vibrar. No. La nostalgia que nos embarga es la de saber que todo se puede esfumar. Durante la Vuelta a España nos enteramos de la decisión de la Federación de Ciclismo de renunciar a 8 cupos al mundial de Doha por “falta de nivel” (que le digan eso a Jessenia Meneses que brilló en el Madrid Challenge). Todos estos corredores se hicieron porque alguien creyó en ellos y los formó. Porque desde pequeños pudieron competir en Europa con los mejores y porque pudieron de esa manera llegar a los grandes equipos en el mundo.

Todo esto puede acabarse si nuestros dirigentes continúan tomando pobres decisiones. Renunciar a cupos del mundial, no foguear equipos sub-23 en Europa, bajar de categoría las grandes pruebas nacionales al punto de que en 2017 no tendremos carreras de categoría UCI en Colombia y poner palos en la rueda a las iniciativas privadas que nos quieren devolver ese tipo de carreras son algunas de las decisiones tomadas por la Federación que están matando nuestro ciclismo. Ese mismo ciclismo que durante las últimas tres semanas nos hizo reír y hasta llorar.