Blog de ciclismo colombiano | La Ruta del Escarabajo
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¿Dónde están las ruteras?

Luz Marina Ramírez

(Por Natalia Santamaría)

Cuando empecé a buscar información del ciclismo femenino de ruta en Colombia, nunca me imaginé que me fuera a encontrar un video que me emocionara tanto: en 1984 apareció el primer equipo femenino de ruta colombiano, un grupo de mujeres berracas que empezaron a romper esquemas en el ciclismo nacional. Que esta maravillosa lección de historia sirva de arranque.

Para saber en qué está el ciclismo femenino después de 30 años, cuando una escuadra femenina también se puso la camiseta del Café de Colombia, conversé con Karola En La Ruta (Lea la entrevista que le hicimos el año pasado), a Karola mil gracias por su generosidad.

Erase una vez…

Si bien en varias ligas hay escuelas de formación para que niñas y niños empiecen su proceso en la pista, construyendo bases sólidas de equilibrio y manejo de bicicleta, no hay un estructura que le dé continuidad a ese proceso en la ruta. No tenemos un calendario nacional de competencias de ruta femeninas; las únicas carreras que al parecer son consistentes son la Clásica de Soacha, El Tour Femenino para las élite (que se corre paralelo a la Vuelta del Porvenir en octubre) para las élite, y la Vuelta del Futuro para las juveniles (que se corre en diciembre en el eje cafetero).

En el 2010, con la creación de la comisión femenina en la federación, llegaron vientos de cambio. Karola dice que para ella el 2010 ha sido el mejor año (de los recientes) para el ciclismo femenino nacional, cuenta emocionada que el pelotón femenino tenía carreras paralelas al masculino, con jueces, acompañamiento y diseño de recorridos propios, que se hablaba de establecer una normativa para que los equipos profesionales incluyeran al menos 1 mujer en la nómina. En ese año pareció que las cosas iban a cambiar, el pelotón femenino iba a logrando tener la misma importancia que el masculino en la vitrina nacional. Pero después de un poco más de un año esa iniciativa se acabó, las carreras se cancelaron, la normativa nunca llegó, y las ciclistas se quedaron otra vez sin calendario.

Las ciclistas que ahora vemos compitiendo, están ahí gracias a ese tejido humano que apoya desinteresadamente el ciclismo en sus inicios en Colombia: las familias y amigos cercanos que comparten la pasión por el ciclismo, y que entienden que la bicicleta no discrimina por género. Las familias y/o el bolsillo propio son los patrocinadores de nuestras ciclistas. Karola dice que las ganas de competir, de estar en las carreras son tantas, que si el patrocinio no alcanza o no hay, uno hace de tripas corazón y se consigue la plata como sea. Gracias a eso, parece que la norma en nuestro país es que las y los ciclistas -con y sin patrocinio- tengan que sacar bastante de su bolsillo para competir dentro y fuera del país.

 

Después de 30 años, así están nuestras ruteras. A pesar de que no tienen apoyo, a pesar de que la federación de ciclismo las discrimina, ellas no se rinden, también tienen esa terquedad y tenacidad que se necesita para poder competir dando pedalazos encima una bicicleta. Como afición de ciclismo tenemos que apoyarlas, y unirnos para exigirle a la federación que las traten como lo que son: ciclistas profesionales.

30 años después en la tierra del Café de Colombia, es muy berraco ser ciclista profesional, pero es más berraco aún serlo, siendo mujer.