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En La Piel Del Ciclista: Capítulo 1

Diana Peñuela 1

De Colombia a las clásicas europeas

Por: Diana Peñuela

@carbike86

He visto muchas carreras de ciclismo en mi vida, tanto femeninas como masculinas, y de las que más me llamaban la atención eran las clásicas.

Esas carreras de un día, tan largas, con tanta emoción de principio a fin, con carreteras estrechas, en malas condiciones, muchas en pavé, con lluvia, viento y hasta nieve, me parecían desde la pantalla de mi computador, lo más emocionante del mundo.

Pero cuando participé en mi primera clásica sentí que ver los vídeos no me prepararon lo suficiente para la realidad y creo que nunca estarás lo suficientemente preparado para una clásica de primavera; tanta ropa encima y se sigue sintiendo escasa para los bajo 0 grados o menos. Aún más complicado cuando eres mujer y necesitas un ambiente mas cálido para que tu metabolismo genere más energía y no morir de frío, y además cuando vienes de un país del trópico donde nunca has experimentado esas temperaturas ni subiendo al Nevado del Ruiz en un día frío. Y si, muchas veces nos quejamos de tener carreteras destapadas y en mal estado, pero bien, aquí son la sensación. Esas pequeñas carreteras de no más de 2 metros de ancho, que no es que estén en “mal estado”, simplemente son de siglos de antigüedad. Y que se queden así, pues son hermosas, el paisaje es único, pero definitivamente no están hechas para las bicicletas y menos para las de ruta por más amortiguadores que les pongan. Después de un kilómetro de pavé ya no sientes los brazos, vas perdiendo la fuerza en las piernas y de nuevo por ser mujer (no se si los hombres también) sientes tantas ganas de orinar que la incomodidad te distrae por completo de lo que debes hacer.

Otro factor importante es el numero de personas en el mismo juego, intentando el mismo objetivo, en principio- ganar – luego viene el segundo objetivo –sobrevivir– y luego el tercero – terminar– los últimos dos aplican para los equipos sin experiencia en este tipo de carreras, equipos locales con jóvenes corredoras y bueno entre otras, yo (por ahora). Y es que estoy hablando no del lote de 50 corredoras con el que te enfrentas en Colombia, estoy hablando de 198 corredoras, el límite permitido por la UCI, en carreteras de 2 metros de ancho, todas queriendo la mejor posición dentro del lote…¡eso es muy estresante! Hay mezcla de nervios, ansiedad, agresividad y locura, pues muchas veces lo intentamos abriendo camino por la mitad, intimidando al otro para que frene y lograr su posición, otras veces nos salimos de la carretera rogando no encontrar ningún obstáculo como huecos, señales de transito o elementos con que pinchar. Por cada carrera tienes que esquivar un promedio de 10 caídas ¡si tienes suerte! Y en caso tal de tener que parar por averías mecánicas o caídas, entrar de nuevo al pelotón es toda una travesía en una larga fila primero de los carros de los equipos que generalmente no son los más amables y luego la cola del pelotón de nuevo si tienes suerte y el viento no es fuerte o no hay ataques en el frente, de lo contrario puedes olvidarte de terminar pues el último carro comisario te exigirá abandonar.

En carreras de más de 100 kms es bastante importante comer e hidratarse bien, trabajo que se convierte en una odisea aquí. Antes de salir esta tarea es bastante clara, y en nuestros bolsillos empacamos 2 o 3 geles, gomas de energía, pequeños y deliciosos emparedados de banana o mantequilla de maní, a veces tortas de arroz, y barras de granola, 2 tarros de hidratante y muy importante llevamos en una pequeña lista la información de los puntos de abastecimiento, los sprint intermedios, premios de montaña y puntos importantes en los que hay que prestar atención por el cambio de dirección del viento, del estado de la carretera o donde en ocasiones pasadas se han generado cortes o fugas importantes. En esos puntos de abastecimiento se supone ya has bebido tus dos botellas y debes cambiarlas, en mi caso no he tenido la oportunidad de terminarme ni siquiera una botella, hay que prestar tanta atención a la carrera para no perder tu posición, para no caerte, para no quedar cortada que olvidas por completo hacerlo, y cuando lo recuerdas hay tanto movimiento que si sacas la botella podría ser fatal. Solo cuando la carrera se ha seleccionado puedes pensar en hacerlo, y muchas veces es tarde, ya la sed y el hambre aparecen, síntomas que si permites ya no hay vuelta atrás.

Y de esto se tratan las clásicas, no es una linda historia, pero lo que importa es el final, y lo mejor de todo es que aún hay mucho por contar, por ahora el final es que estoy bien, no he sufrido caídas, he tenido que abandonar 2 carreras y he terminado 3. De todas he aprendido y creo que mientras creas que algo es posible, continuar no es en vano.