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Enseñanzas de la Vuelta Colombia Oro y Paz 2.1

Por @PipeBernal

A lo largo de nuestro foro, de este blog y de toda la comunidad ciclística estamos en época de balances de lo que fue la Vuelta Oro y Paz. Sin duda alguna fue un éxito en muchos sentidos: un público entregado, unos ciclistas élite honrando la carrera, una televisión digna (salvo un par de momentos y con el gran lunar de la llegada final) y hasta una generación de ciclistas jóvenes mostrando que tenemos un gran futuro en el ciclismo europeo. Me gustaría hablar de algunas enseñanzas que nos deja la carrera.

1) Una carrera de una semana: Queda claro que la obstinación por hacer una Vuelta a Colombia de un poco más de dos semanas, con jornada de descanso de por medio era un error. Hay grandes carreras, muchas de las más prestigiosas del mundo que se limitan a una semana de competencia. Logística y deportivamente tiene mucho más sentido para un equipo internacional hacer una carrera de una semana con etapas variadas y una etapa reina que venir y hacer etapa tras etapa de alta montaña que dejan una marca en la preparación de los deportistas.

2) Zapatero a tus zapatos: Suena raro decir que en una carrera que fue un éxito una de las enseñanzas sea que el organizador debe ceder la carrera pero para mí queda clarísimo. Colombia tiene los corredores, el público y la repercusión a nivel mundial (no hace falta sino ver la cantidad de cuentas de Twitter y páginas especializadas comentando la carrera aún cuando no es World Tour) como para que lluevan empresas privadas interesadas en patrocinar y llevar a cabo la carrera. La Federación (como ya se expuso en esta entrada) debe quitarse del medio e invertir su presupuesto en aquellas categorías y eventos que no despiertan el mismo interés y que pueden asegurar el futuro del ciclismo colombiano. No es descabellado pensar en que esta carrera pueda incluso llegar a recibir la categoría World Tour en el futuro si se deja de lado el ánimo de protagonismo de nuestros dirigentes y se le cede a organizaciones privadas.

3) Recorridos variados: Mucho se habló del recorrido previo a la carrera y efectivamente resultó un tanto monótono con tres etapas básicamente iguales para iniciar y tres muy similares de montaña para cerrar. Pero era necesario que así fuera. La primera versión debía ser conservadora para que no hubiera sobresaltos. Ahora es tiempo de ser más creativos con los diseños para nuevas versiones de la competencia. En medio del fervor se anunció un plan de rotación de la carrera por las diferentes regiones del país. Esa es una excelente idea (que entre otras cosas también se desprende del hecho de que sean seis etapas y no 13). Mover la carrera asegura que el público se agolpe en las carreteras sabiendo que tomará un tiempo en volver a ver a los World Tour pasar por su comarca y también que el recorrido pueda ser variado. Ya es hora de que seamos un poco más creativos con las etapas y busquemos la manera de aprovechar nuestra geografía. Incluso si algún día se puede soñar con que la categoría de la competencia sea elevada podemos empezar a incluir algunos premios de montaña míticos como parte de las etapas reina. ¡En la variedad está el placer!

4) Se puede ver: Señal Colombia hizo un gran esfuerzo. Es cierto que algunos detalles de manejo de generador de caracteres, diferencias de tiempo en vivo y manejo de algunas llegadas, en particular la última, se pueden mejorar. Pero el canal público demostró que se puede tener una transmisión de calidad con los recursos con los que se cuentan. No es necesaria una narración llena de lugares comunes ni una transmisión de dos horas viendo la meta. Se puede hacer algo de calidad con lo poco que se tenga y año tras año invertir para dar algo un poco mejor. Se mostró la hermosura de nuestros paisajes, se promocionaron las regiones, se cumplieron compromisos comerciales y, en términos generales, se vio la carrera. Ojalá los privados vean y con base en esta transmisión construyan unas mejores.  Un país que se jacta de tener un ciclismo élite debe estar en la capacidad de transmitir carreras con calidad.

5) Carreras UCI: También queda claro que tener un circuito categorizado UCI es demasiado importante. El interés y la atención que producen las carreras cuando hacen parte del circuito es mucho mayor. Ya estuvo bueno de tratar de justificar el no tener carreras UCI en el hecho de que estas sean tradicionales. El Clásico RCN y la Vuelta a Colombia pueden tener muchos años de historia pero fuera del circuito profesional no son más que un recuerdo. Como consejo a la Federación, la Colombia Oro y Paz debe ser el culmen del circuito colombiano. Como lo mencioné antes se debe trabajar con la empresa privada para que incluso pueda subir hasta el nivel más alto de categoría. Pero se debe trabajar porque a su alrededor haya más carreras UCI que incluso sirvan como una especie de “clasificatoria” para recibir invitación a la Oro y Paz para los equipos colombianos Pro Continentales y Continentales, o como una larga puesta a punto que llega a su pico de rendimiento en la carrera 2.1, como sucede con la temporada de clásicas de adoquines que culminan con París Roubaix. Si queremos ser un país potencia en ciclismo no podemos tener un circuito interno plagado de sospechas (y certezas) de dopaje, carreras mal planificadas y que prácticamente se corren por migajas. Así no se construye el futuro.

Foto de Julián Bernal, tomada de NuestroCiclismo.com

6) El deporte es de los jóvenes: Finalmente, queda muy claro que el circuito colombiano está estancado en su nivel. Todas las etapas fueron ganadas por ciclistas World Tour. El top 5 fue barrido por los ciclistas élite. Puede sonar a una obviedad pero la realidad es que el hecho de que los ciclistas “locales” no pudieran ni siquiera figurar salvo Contreras en la etapa final es una muestra de lo equivocado que se está a nivel interno. Mientras equipos “top” a nivel mundial apuestan por nuestros ciclistas jóvenes, los equipos nacionales se empeñan en pelear carreras y promover ciclistas por encima de 35 años y con serias sospechas de diversa índole. El ciclismo interno tiene que volverse un descubridor y promotor de talentos jóvenes que los hay por montones. Los mayores de 35 tienen su labor que cumplir claro, como mentores, experimentados, que apadrinen a los jóvenes (siempre y cuando no les enseñen algunas costumbres cuestionables) pero no pueden ser el centro del espectáculo. Hay que darle paso a las nuevas generaciones. Que no sean las excepciones sino la regla.

En términos generales la tan anhelada 2.1 en Colombia fue todo lo que esperábamos y más, pero está en nuestra dirigencia ver más allá y asimilar las enseñanzas que nos dejó. De ellos depende que esta sea una ilusión que nos dure apenas un par de años o que sea un antes y un después en el ciclismo de nuestro país.