Blog de ciclismo colombiano | La Ruta del Escarabajo
Síganos en redes sociales

¿Hasta cuándo?

alfonsina-strada2012

Por Natalia Santamaría
(@nsantam)

En 1942, Alfonsina Strada corrió el Giro de Italia – con los hombres- usando el dorsal 72 y registrada como Alfonsin Strada. A Alfonsina la dejaron participar porque las dos estrellas masculinas del momento no compitieron en esa edición, gracias a un pleito relacionado con el pago. Alfonsina le dio a la organización del Giro la atracción que necesitaba para tener buen público en las etapas. El año siguiente, las dos estrellas volvieron y la organización que usó a Alfonsina como atracción el año anterior, no la dejó competir. Hasta hoy Alfonsina Strada es la única mujer que ha podido participar en un Gran Vuelta del ciclismo.

En 1967 Kathrine Switzer corrió la maratón de Boston -con los hombres- usando el dorsal 261 y registrada como K.V. Switzer. Indignado, uno de los comisarios (Jack Semple), trató de agarrarla y sacarla a las malas de la competencia por ser mujer. Ese año la AAU prohibió que las mujeres participaran en las competencias masculinas. Finalmente en 1972, la maratón de Boston le abrió las puertas a las mujeres por primera vez. Hoy, no es raro ver a mujeres compitiendo en maratones, triatlones y ironmen. ¿Por qué en otros deportes de alto rendimiento la participación femenina se ha desarrollado y fortalecido, pero no en el ciclismo? No hay que ir muy lejos para ver que el problema está en la dirigencia.

 

En el 2011 Pat McQuaid, el entonces presidente de la UCI, dijo que el ciclismo de ruta femenino no estaba al nivel de desarrollo para tener un salario mínimo. En ese mismo año corría el rumor que alrededor del 25% del pelotón élite femenino competía sin salario.

En el 2014, en la ronda de la copa mundial de CycloCross en Namur, 14 competidores de la élite masculina a los que les sacaron al menos una vuelta, recibieron cada uno 300 euros (300 x 14=4.200 euros). Mientras, el total de premios para la élite femenina fue 7.400 euros. Al mirar los resultados, yo no me explico, en primer lugar, por qué el que terminó en la posición 50 de la élite masculina, y al que le sacaron 4 vueltas, ganó más que la chica que terminó en la posición 11 de la competencia de la élite femenina, y en segundo lugar, por qué el parqueadero élite fue exclusivo para los hombres.

En las reglas de la UCI, la duración máxima de una carrera por etapas para la élite femenina (WE) es 6 días (se puede pedir permiso para que sea más larga, pero de entrada el límite es 6 días), mientras que el límite para la élite masculina (WT) es 23 días. En pleno segundo milenio a la UCI no le ha llegado el memo informándole que los úteros no se van a caer por participar en eventos deportivos de alto nivel de competencia. Superemos la tara. En una conversación que alguna vez tuve con Jenaro Leguízamo le pregunté si fisiológicamente una mujer no era capaz de competir en una carrera de dos o tres semanas, la respuesta fue que se podía, eso sí, teniendo un programa de entrenamiento y preparación adecuado. El año pasado Evelyn Stevens del Specialized-Lululemon (ahora con el Boels-Dolmans) diseñó su propio “Grand Tour Femenino” compitiendo en dos carreras consecutivas: el Giro Rosa del 4 al 13 de julio, y la Thüringen-Rundfahrt del 14 al 20 de julio en Alemania. Fueron 17 días seguidos de competencia para un total de 1.543 kms. Stevens terminó en el puesto 15 en el Giro Rosa y ganó en Alemania. Querida UCI, se te está haciendo tarde para revisar los límites de la duración de competencias WE.

Mientras escribo este artículo me pregunto cuántas décadas tendrán que pasar para que las mujeres de la élite femenina puedan ganarse la vida siendo ciclistas profesionales, como los hombres del WT. Siendo realistas, en este aspecto cambios drásticos e immediatos no puede haber. Si a la UCI le diera por introducir inmediatamente un salario mínimo igual al de los hombres para las mujeres, desaparecería del mapa a más de un equipo porque el presupuesto de un buen WE es alrededor de 1/10 de la chequera de un WT. No queda otra que esperar a que primero lleguen los aficionados y con ellos los patrocinadores, una espera que va a ser bien larga si sigue siendo una misión imposible seguir una carrera.

A los aficionados nos gusta ver las fugas y los ataques  en vivo y con video. Espanta tener que seguir una carrera por twitter y esperar un día para poder ver un resumen de lo que pasó. Yo al gobierno Cookson no le he dado mucha varilla porque el tipo sí ha mostrado interesarse por ayudar a desarrollar y fortalecer el ciclismo femenino, pero creo que se están quedando cortos con la cobertura. Si no hay más agresividad diseñando estrategias que permitan mejorar la cobertura (y promoción) de las carreras femeninas, vamos a seguir en las mismas. Muy bueno que la VP de la UCI (Tracey Gaudry) sea mujer y que hayan creado comisiones para trabajar en el asunto, pero como hemos aprendido en Colombia, que haya una comisión de ciclismo femenino no es garantía de progreso.

 

Y ya que digo Colombia, también me pregunto cuántas décadas tendrán que pasar para que tengamos un calendario femenino de ruta. Cuándo será que el chivo expiatorio del como ellas no tienen nivel ¿para qué les organizamos competencias? cambia a tenemos que organizar un calendario de competencias femenino para que ellas puedan mejorar el nivel. La liga de Antioquía ya demostró que se puede. Estimada Fedeciclismo: hace rato te llegó la hora de tomar en serio el pelotón femenino nacional. Ya no más excusas.

(Leer: Mi respuesta a Ramiro Valencia Cossio)

La situación actual del ciclismo femenino, a nivel mundial y nacional, es el resultado de la mala gestión y abandono por parte de las organizaciones que supuestamente existen para dirigirlo y ayudarlo a desarrollar y fortalecer. No de las ciclistas y su nivel de competencia o rendimiento.

nombres

En esta imagen están los nombres de las jóvenes y mujeres que participaron en los nacionales de ruta en el 2014, junto con el departamento/equipo que representaron (entre más grande el nombre, más participantes tuvo ese departamento). Ahí las tienen. ¿Hasta cuándo van a tener que esperar para que entiendan que el ciclismo para ellas no es un pasatiempo?