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La primavera femenina

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Por Natalia Santamaría (@nsantam)

Voy a empezar por decir que si usted, al otro lado de la pantalla, no le para bolas a las clásicas de primavera y los monumentos porque piensa que lo suyo son más bien las “Grandes Vueltas”, hágase un favor y sígalas. No sabe de lo que se está perdiendo, se lo digo yo que era de ese clan exclusivo de las grandes.

Para las mujeres, como para los hombres, la primavera es sinónimo de frío, adoquines, viento y barro. Para nosotros los aficionados, estas carreras de un día pueden ser más emocionantes que carreras de varias etapas como el Giro Rosa o el Women’s Tour. Los ataques empiezan desde el principio de la carrera para tratar de desgranar y seleccionar el lote, de manera que la posición y la concentración durante toda la carrera se vuelve cuestión de vida o muerte de un podio. La primavera no perdona errores por pequeños que sean, seguir la rueda que no es por unos metros, o no sacar el codo para proteger la posición en los adoquines, fácilmente se traduce a perder el chance de pelear por la gloria.

Las joyas de la primavera para las mujeres eran cuatro hasta este año que llegó la Strade Bianche, ojalá para quedarse. Las cuatro corresponden a válidas de la copa mundo de ruta WE y son Ronde van Drenthe, Trofeo Binda, Ronde van Vlaanderen (Flandes) y Flèche Wallone. En total, las carreras entre febrero y abril son 12, pero es en esas cuatro en donde suele haber más pirotecnia.

El pelotón femenino ascendiendo el Muro de Huy en la Flèche Wallone

El pelotón femenino ascendiendo el Muro de Huy en la Flèche Wallone

Cuando uno mira las ganadoras de la primavera, tres letras dominan el paréntesis al lado del nombre: NED. El año pasado 7 de las 12 carreras fueron ganadas por ciclistas de los Países Bajos. Este año vamos 2 de 3, con Anna Van der Breggen (Omloop Het Nieuwsblad) y Chantal Blaak (Le Samyn des Dames). Lograr estar en la selección femenina de ruta de los Países Bajos es por sí solo un logro que amerita renglón en el palmarés. El año pasado Lizzie Armitstead, Emma Johansson, Lauren Hall y Pauline Ferrand-Prévot les dañaron la moñona. Este año Megan Guarnier les puso el primer lunar llevándose la Strade Bianche.

El dominio de los Países Bajos no es sólo con la nacionalidad de las ciclistas, es también con los patrocinadores de los equipos. Los dos equipos más duros actualmente, el Rabo-Liv y el Boels-Dolmans, tienen patrocinadores oriundos de esas tierras. Para completar, de las 13 carreras (contando ahora la Strade Bianche), 6 son en los Países Bajos, 5 en Bélgica y 2 en Italia. Marianne Vos tiene el talento, pero también tuvo el ambiente para hacer historia y dejar huella en el ciclismo femenino.

Hasta ahora el único monumento con versión femenina es el Tour de Flandes. Suspiro pensando lo que sería tener una Paris-Roubaix WE. El año pasado nadie se imaginaba una Strade Bianche WE, y la tuvimos en el 2015. A lo mejor no estamos lejos de ver lo mismo con Paris-Roubaix. Ojalá.

Ellen van Dijk ganando Tour de Flandes 2014

Ellen van Dijk ganando en solitario el Tour de Flandes 2014

En la tabla de abajo está el calendario WE para la primavera. El año pasado las carreras femeninas me parecieron más emocionantes que las de los hombres por los ataques de principio a fin. Con los hombres usualmente las chispas empiezan a salir al final, mientras que el toma-y-dame en las carreras femeninas crea esa tensión constante de no saber qué va a pasar. Por fin llegó la primavera. Larga vida a las carreras en bicicleta.