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Lo que dice Héctor Urrego

(Por @PauloForastero)

Sugerimos a nuestros lectores leer la nota de Gustavo Duncan y escuchar la respuesta de Héctor Urrego para poder comprender el contexto del análisis que vamos a hacer en este artículo. Los enlaces son los siguientes:

Leer “Team Colombia”, Columna de Gustavo Duncan en El Tiempo  .
Escuchar la respuesta de Héctor Urrego en Antena 2

El tema nos parece de una gravedad y relevancia muy alta, y hubiéramos esperado una respuesta del equipo, pero una semana después no hay pronunciación aún, ni de su director, de su jefe de prensa ni de algún vocero autorizado. La defensa a ultranza del señor Urrego resulta muy inconveniente por dos razones: En primer lugar, porque pese a que aclara explícitamente que no es defensor de oficio del equipo, actúa como tal. En segundo lugar, porque renuncia a tener un punto de vista independiente y objetivo, a ir al trasfondo de los rumores, las denuncias y las declaraciones, como haría cualquier comunicador comprometido con la verdad a través de su profesión.

Llama la atención que una respuesta tan apasionada la dé un periodista que se declara independiente y sin ningún interés en el equipo.  Tomen ustedes algún escándalo político, económico, cualquier caso de corrupción e imaginen a un periodista defendiendo fervorosamente al funcionario implicado, descalificando a los acusadores, mucho antes de que el implicado hable.

Héctor Urrego critica una columna que no leyó

Esa palabra es clave: DESCALIFICAR.  Porque el señor Urrego no ha controvertido ni refutado las acusaciones hechas por el señor Duncan, sino que se dedicó a atacarlo y descalificarlo como autor, sin siquiera haber leído lo que había escrito (Ese solo detalle le quita validez a su opinión).  Su discurso tiene tantos vicios de forma y tantos vacíos argumentales que dedicamos un espacio en nuestro foro a analizar todas las falacias en las que incurrió (Leer debate en nuestro foro), pero más allá de mostrar esas fallas forma (Eso es un divertimento), hablaremos de algunas cuestiones de fondo que generan preocupación.

A nosotros nos parece muy relevante que el señor Urrego diga esto (Y no porque aún no lo supiéramos, Víctor Hugo Peña ya nos lo había dicho en esta entrevista que le hicimos el año pasado), porque finalmente deja claro a toda la afición que lo sigue cuál es el verdadero papel de Coldeportes dentro del equipo. Durante años la información se ha manejado tan ambiguamente que el común de los aficionados cree que el equipo ES del Estado Colombiano (a través de Coldeportes), que el equipo nos pertenece a todos, que Corti es solo un contratista,  al punto que muchos opinan que para hacer la necesaria reestructuración Coldeportes debería Cambiar a Corti.

Este punto nos plantea dos caminos para continuar el análisis:  1) ¿Cuál es el interés de crear esta falsa idea de pertenencia por algo que evidentemente no nos pertenece?  y 2) ¿Qué exactamente se le está exigiendo a Claudio Corti a cambio de recibir ese patrocinio?  Estos dos puntos los trataremos en un próximo artículo.  Por lo pronto, podemos hacer algunas conjeturas con base en esto que ha dicho el señor Urrego:

Cualquiera pensaría: “Qué bien, están haciendo control”, pero este no es el único tipo de control que Coldeportes, como mero patrocinador que es, debería hacer.  Hacen auditoría financiera y administrativa: revisan hasta el último papel y se basan en eso para mostrar la idea ilusoria de que hay control de la inversión, de que hay transparencia, de que no se está perdiendo ni un solo peso porque las facturas están ahí.  De paso, justifica un viaje a Italia para algunos funcionarios encargados de esa tarea (Que aprovechan para quedarse una semana más).

Coldeportes también debería verificar que los objetivos deportivos se cumplan porque allí es donde está el retorno de la inversión (Recordemos qué gana un patrocinador).  Pero poco hay que hacer cuando los objetivos son tan difusos e imprecisos como este, para todo el proyecto:

Artículo publicado en Revista Mundo Ciclístico

O como éste, para una carrera en particular:

Objetivo hábilmente redactado de forma imprecisa

¿Cómo saber entonces si se están cumpliendo los objetivos deportivos?  ¿Preguntándole quizá a la prensa especializada, la que está al tanto de todas las carreras, la dirigida por prestigiosos periodistas que llevan 50 años en el ciclismo y tienen un alto poder de convocatoria?  Si fuera así, mostrar grandilocuentes titulares que llaman “destacada actuación” y “protagonismo” a todas las presentaciones del equipo, así como atribuirle al Team Colombia la formación de los corredores que vienen del proceso del Pedaleamos (Colombia es Pasión – 472) generarían más de una suspicacia.

Járlinson Pantano y Esteban Chaves pertenecen al proceso formativo de Pedaleamos, no al del Team Colombia

En otro punto de su intervención, el señor Urrego enfatiza que al ser Claudio Corti el dueño del equipo, puede contratar al asesor, mecánico y masajista que quiera.  Eso es completamente cierto, y de hecho lo hace (En el staff solamente está Oliverio Rincón por Colombia).  Nos preguntamos: ¿El ciclismo colombiano no merece crecer también en el personal de apoyo?  ¿No sería bueno que a esa universidad de ciclismo asistieran también mecánicos, asistentes, médicos, preparadores, fisioterapeutas y masajistas? Claro que sí, pero si no se hace es porque evidentemente el contrato no lo obliga, y eso es una ligereza de quien elaboró el contrato y de quien lo firmó.

Staff del equipo, solamente un Colombiano (Oliverio Rincón)

 Para finalizar, el Señor Urrego suelta esta perla:

En su afán de desacreditar a Gustavo Duncan, resulta mostrando desprecio por todo el ciclismo no profesionalizado, es decir, en el que los corredores aún no tienen un contrato para vivir plenamente de él.  “Deporte pacato y pobre” el que practican, según la definición de Héctor Urrego, los corredores prejuveniles y juveniles, los de clubes y ligas, los de la vuelta al futuro y al porvenir, la mayoría de los 200 corredores de la vuelta de la juventud, una buena parte del pelotón mayores, así como la totalidad de la senior Máster.  “Deporte pacato y pobre” al que su programa y su portal dedica buena parte de su tiempo cuando transmiten las carreras del calendario nacional, pero entonces ya no le ve reparos. “Deporte pacato y pobre” el que practican los ciclistas guerreros que entrenan con las uñas, pagándose todo con gran esfuerzo, compitiendo a cambio del derecho a competir y esperando un poco más de apoyo por parte de los periodistas a la hora de hablar del deporte que dicen defender.