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Los ciclistas levantan la voz

Por @PaleoHidalgo

Las declaraciones de Nairo Quintana frente a la problemática interna de la Federación Colombiana de Ciclismo han propiciado toda clase de reacciones, tanto por parte de los medios de comunicación como de los mismos aficionados al ciclismo. Pero, ¿y dónde están las reacciones por parte los principales actores de esta discusión, los ciclistas que corren o han participado en algún momento dentro del calendario nacional? Ellos, más que nadie, saben exactamente a qué hacía alusión Nairo cuando hablaba de la falta de acompañamiento y apoyo de la Federación hacia las ligas locales, problemática que se suma a la desorganización que se presenta en las carreras del calendario nacional, falta de pagos, escasez de controles antidoping, y el elevadísimo valor de las licencias profesionales (algo que contrasta con las paupérrimas premiaciones que ofrecen la mayoría de carreras de ruta en Colombia).

Pues bien, es tal la inconformidad, que ciclistas en activo y ex-ciclistas decidieron hacer una convocatoria con el fin de demostrar apoyo a lo expresado por Quintana (no sobra decir que en las redes sociales ya se han dado amplias muestras de apoyo a lo que expresó el boyacense).

En dicha convocatoria se hicieron presentes representantes de distintas generaciones, desde viejas glorias como Omar Hernandez, Julio Cesar Rangel o Hector Julio Patarroyo (todos ellos integrantes del Manzana Postobón a finales de la década de los ochenta y comienzos de los noventa y que hoy siguen involucrados de alguna u otra manera al ciclismo) hasta ciclistas juveniles, miembros de clubes distritales y de la Liga de Ciclismo de Bogotá, además de algunos otros allegados al medio.

Los ciclistas presentaron y leyeron el siguiente comunicado, apoyado y firmado por 80 de ellos tanto activos como retirados.


 Además de mostrar su desacuerdo con los procederes del presidente de la Federación, Jorge Ovidio González, la mayoría de los presentes expresaron en sus declaraciones preocupación por la forma en la que se está manejando el tema de las ligas locales y los procesos de formación de los ciclistas que apenas están entrando al entorno del ciclismo nacional. Dicha preocupación y a la vez inconformidad se sintetiza en los siguientes puntos:


Falta de apoyo a los ciclistas en formación por parte de Ligas y/o Federación

Como es de común conocimiento, la práctica de cualquier deporte en Colombia implica una inversión de recursos significativa. En el caso del ciclismo, dicha inversión está representada en la bicicleta, mantenimiento y partes de la misma, casco, uniformes y un componente primordial como la alimentación. Si hablamos de ciclistas que apenas están dando sus primeros pasos como pre-juveniles o juveniles, que todavía no cuentan con un patrocinio por parte de una marca, también deben financiar sus desplazamientos, hospedajes y comidas cuando compiten en un lugar lejano a sus ciudades de origen.  Además de ello, está con el pago de la licencia.

(Leer El inmoral cobro de las licencias ciclísticas, artículo de 2103)


Varios de los ciclistas que se presentaron a esta manifestación, pertenecen o han pertenecido a la Liga de Ciclismo de Bogotá. Todos ellos hicieron hincapié en una denuncia: el apoyo que han recibido por parte de la Liga ha sido escaso e incluso nulo. Dicha situación los ha obligado en ocasiones a desistir de participar en un evento, como lo reporta Darío Gaitán, hermano de Juan Pablo Gaitán, ciclista bogotano que no pudo asistir a la pasada Vuelta de La Juventud por falta de apoyo económico de la liga de Bogotá. También se señaló el desaprovechamiento de cupos a campeonatos nacionales de múltiples ocasiones. Hay que decir que no es la primera vez que se pone en evidencia esta situación dentro de la liga capitalina (Leer La liga de Bogotá no enviará equipo a Nacionales Juveniles)


Y la licencia, ¿para qué sirve?

De acuerdo al reglamento interno de la FCC, la licencia ciclista es el documento que autoriza a su portador a participar en los distintos eventos ciclísticos tanto nacionales como internacionales. Dicha licencia es de carácter obligatorio para todas las categorías (desde junior hasta senior máster) tanto en masculino como en femenino y se debe tramitar cada año. Se supone que también es una especie de “seguro de vida” que garantiza que el ciclista profesional tenga un cubrimiento en salud en caso de cualquier percance físico. Pero, aparte de poder ingresar a una carrera autorizada por la Federación, ¿qué otro beneficio representa el poseerla?


Sebastián, un ciclista juvenil (19 años) del Club Everet, nos contó que poseer una licencia (que en su caso cuesta cerca a los 200 mil pesos) no reporta casi ningún beneficio. En primer lugar, ésta sólo cubre a los ciclistas cuando se encuentran en carrera; en los entrenamientos (que se supone hacen parte del trabajo del ciclista) dicha licencia carece de cobertura. Adicionalmente, señaló que en caso de accidente, esta licencia cubre únicamente una pequeña parte de los gastos médicos en los que se incurra. Puede que ello no sea tan grave para los ciclistas que corren en equipos de marca (p.e. el Coldeportes Zenú Claro o el GW-Shimano) pero para quienes no y, más aún, para quienes apenas están empezando su carrera, ello implica tener que incurrir en gastos que tienen que pagar ellos mismos o su familia. Precisamente, eso fue lo que le ocurrió a Darío Gaitán (hoy retirado y dedicado a entrenar a su hermano), quien en el 2006 y corriendo para la Liga de Bogotá, sufrió un accidente. Al momento de hacerse presente ante la Liga, para reclamar ayuda en los gastos médicos, ésta le respondió: “para eso tiene seguro y EPS” (los cuales pagaba el ciclista de su propio bolsillo).

Adicional a todo esto, y como punto que más resalta, está el valor económico de cada licencia. Como señaló uno de los ciclistas presentes, el costo de la licencia también es una traba para que empresas medianas y pequeñas se metan en el negocio del ciclismo, ya que costear las licencias de todo un equipo (cada una a 660.000 pesos) puede resultar un negocio no muy atractivo, más si se tiene en cuenta la escasa premiación monetaria que ofrecen la mayoría de carreras que se organizan en nuestra país.

Valor de las licencias profesionales para todas las categorías en la temporada 2017


Ligas departamentales ineficientes

Pero el problema no está sólo restringido a Bogotá. Juan Alberto Robayo, quien fue profesional en la década de los noventa y también director deportivo del Club Ciclo Ases hace algunos años, afirmó que la Federación tiene poco control sobre las ligas regionales, ya que hay muchas que no están funcionando como debería ser.  Para Robayo, la Federación como ente regulador “debería estar pendiente de ese tema, ya que muchas de las ligas funcionan a medias o no están funcionando y ello se debe a un desconocimiento por parte de la Federación”. Este es el caso de la la Liga de ciclismo de Cundinamarca, la cual parece carecer de personal, o la Liga de Huila, que sólo existe de nombre. ¿Qué sucede aquí? Que muchos ciclistas jóvenes con buenas condiciones tienen que desplazarse hacia otros departamentos en busca de ese apoyo que no reciben localmente.

Aquí surge la pregunta o reflexión sobre la igualdad dentro del ciclismo local. Históricamente, Boyacá y Antioquia han sido de lejos los departamentos que mejor resultados han obtenido a en las pruebas locales (Vuelta a Colombia, Clásico RCN, Vuelta de la Juventud). ¿Será que en los otros departamentos no hay ciclistas con grandes condiciones? ¿No será más bien que el apoyo que reciben en esos otros lugares es muy escaso? Año a año, las pruebas del calendario nacional se ven copadas con equipos fuertes que tienen su base en Antioquia o en Boyacá, lugares donde la empresa privada ha invertido fuertemente en el desarrollo de estructuras ciclísticas.


Es claro que las directivas de Federación, ligas y clubes juegan un papel muy importante en los procesos de desarrollo y formación a los ciclistas jóvenes. Como señala El Zorro Hernandez, “En Colombia el material humano existe, en Colombia están saliendo miles y miles de ciclistas buenos, muchos Nairos que se pierden por falta de trabajo de los clubes a nivel local, las ligas a nivel regional y lógicamente por falta de trabajo de la Federación… Colombia lo que necesita es organización a nivel federativo y a nivel de ligas para que se pueda recoger todo ese material humano”.

En este sentido, el ciclismo colombiano no necesita de pañitos de agua tibia, como los que aparenta ofrecer el señor Jorge Ovidio González en sus declaraciones de promesas. Se requieren cambios estructurales que abarquen no solamente la cúpula de la Federación sino también la dirigencia de las ligas departamentales y distritales de ciclismo. ¿Qué se puede esperar de dichos comités departamentales de las ligas, si fueron éstos los que eligieron unánimemente al señor González, el cual ha demostrado en muchas ocasiones desconocimiento sobre la problemática del ciclismo interno?