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Los corredores de los que no se habló

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(Por José Orlando Muñoz)
@OrlandusVonUcke

A comienzos de febrero, el deporte colombiano tuvo un magno evento en las inmediaciones de la meseta del valle de Aburrá: El campeonato nacional de ciclismo élite. Este evento fue especial, pues contaba con la participación de nuestras estrellas del Ciclismo mundial, siendo Rigoberto Urán y Nairo Quintana los nombres más importantes y los más nombrados por los periodistas.

Pero a veces se nos olvida esos héroes anónimos, esos que no están en Europa, esos que vinieron casi con sus propios medios. Para la gente y los periodistas solo había 50 ciclistas, los nombres más afamados del pelotón nacional e internacional pero la lista de inscritos era de 150 corredores aproximadamente. Las pequeñas ligas departamentales y sus ciclistas también compitieron, sumaron y dieron espectáculo; jamás fueron nombrados por los periodistas deportivos  y aparecieron en las fotos y en la trasmisión más por accidente que por voluntad informativa. A partir del encuentro que tuve con una de estas ligas me inspiro para escribir estas líneas que están dedicadas a ellos y desde acá les damos las gracias por hacer parte de la fiesta ciclística que vivimos.

En alguno de los puntos que me ubiqué para tomar fotografías, varios aficionados estábamos ávidos por tener una radio donde pudiéramos saber las incidencias de la competencia. Llegó un Renault 4 escuchando la trasmisión, me acerqué a su conductor pidiéndole el favor de subirle a la radio, a lo que accedió amablemente. Reflexioné y me pregunté por qué este vehículo pudo superar los retenes policiales y llegar hasta el punto donde estábamos; lo miré con mayor detenimiento y… ¡No puede ser! Tenía la cinta oficial de carro de asistencia.

El carro de asistencia cuando me lo encontré a mis espaldas

El carro de asistencia cuando me lo encontré a mis espaldas

A los pocos segundos aparecieron unos ciclistas de uniforme blanco y verde, se acercaron a ese humilde Renault 4 y hablaron con sus ocupantes. Los observé con celo y por las letras de su uniforme y números de dorsal en sus bicicletas determiné que eran de la liga de La Guajira. Estos corredores tenían cascos de diferentes marcas y referencias, lo que hace insinuar que no son parte del equipamiento oficial del equipo y no es descabellado pensar que son sus cascos personales para montar en bici.

Me acerque y noté que no tenían el dorsal y les pregunte:

-“Que muchachos…. ¿fuera de tiempo?”

Con cara de desdén y pesar me contestan: “Si”. Se acercó un señor de tez morena y completa la respuesta: “no, es que allá (La Guajira) es todo plano”. Por su vestimenta pude concluir que era el director técnico. También especulo que por su respuesta no se cumplió el objetivo deportivo de equipo: haber terminado el circuito. Además les escuché que tenían otro vehículo, pero por una avería mecánica se varó y le tocó quedarse en el municipio de La Ceja.

El clima frío no es habitual para ellos

El clima frío no es habitual para ellos

Observé sus bicicletas. Unas GW de la serie Flamma, marco de aluminio, la gama baja competitiva de esta marca. Ello contrasta con el resto del pelotón que corrían con bicicletas de más de 10 millones de pesos con marcos de carbono. El resto de equipos que tenían bicicletas de esta marca, lo hacían con la serie Tourmalet (la gama alta competitiva de GW). Algo que también me pareció un poco insólito fue que no tenían potenciómetro; en el codo de la bicicleta tenían un sencillo velocímetro. El potenciómetro es indispensable en el actual ciclismo competitivo.

Después el técnico me preguntó cómo podrían irse a Medellín. Yo siendo foráneo solo tenía claro dónde estaba mi hospedaje, una remota idea de dónde quedaba Rionegro y la vía hacia Medellín. Por practicidad les dije que fueran a Rionegro, que en este  municipio se consigue trasporte más fácil (y económico) hacia la capital del departamento de Antioquia por si tenían que trasportar sus bicicletas. Espero no haberles dado una mala indicación.

Los contrastes: A la izquierda, el carro asistencia del poderoso Equipo GW; detrás, el carro asistencia de la Liga de La Guajira

Los contrastes: A la izquierda, el carro asistencia del poderoso Equipo GW; detrás, el carro asistencia de la Liga de La Guajira

Seguidamente, les lancé una pregunta un poco imprudente:

-¿y a ustedes quién los financia?

El director técnico con cierto orgullo me señala las letras de su camibuzo, “La Liga de La Guajira” contesta.  Pero no sería extraño pensar  que todos los miembros de este equipo hubieran puesto algún peso de sus bolsillos para afrontar esta aventura.

Se acercaba la carrera y con ella los escasos minutos que tenía para tomar fotos, me tenía que ir y lo hice sin ningún protocolo. Pido disculpas públicas por no haberme despedido de estos guerreros, espero que disculpen mi descortesía. 

Aquí vemos el otro lado de la carrera, gente que hace esto por pasión y pundonor así no haya mucho dinero de por medio. Esta carrera fue un reflejo de lo que es nuestra sociedad: un sinnúmero de personas en condiciones desiguales buscando realizarse como personas.

Esto también es un llamado a los aficionados y periodistas: no todo el ciclismo nacional es Nairo y Rigo. También en todas las carreteras de nuestro país (en sitios tan remotos de la geografía nacional, como La Guajira) hay espartanos que se atreven a retar a  otros hombres y a la naturaleza. Nuestra labor es visibilizarlos, sacarlos del montón, hablar de ellos para que los inversores (sean públicos o privados), se promocionen por medio de ellos y estos titanes del pedal puedan tener los recursos y la igualdad de medios para competir.

Por otro lado e independientemente del resultado; espero que Hamel Angel Marulanda, Mac Miller Arregocés y Janer Enrique Anaya (discúlpenme si faltó alguien del equipo) junto con su director técnico hayan disfrutado la experiencia.  No se desanimen para seguir pedaleando y luchando por sus sueños. Su labor es admirable y espero volverlos a ver encima de una bicicleta al igual que los muchachos de las ligas de la costa (Cesar, Atlántico, Bolívar, Magdalena), el mensaje se extiende a los chicos de Arauca y Meta. No dejen de pedalear…