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Mejor así, Chaves

Por @EddyJacome

 

Por estos días navegamos en la época de la reconstrucción de la credibilidad del ciclismo. Una credibilidad que venía recibiendo golpes de repercusión cada vez mayor pero que fue ultimada en aquella entrevista de Armstrong a Oprah hace unos dos años y medio. Y si algo nos dejó de lección toda esa pesadilla contada por el texano, es que el ciclismo aún conserva unas lógicas que nos pueden ayudar a sacar conclusiones, que nos dan herramientas que los controles anti-doping no pueden darnos (Lance nunca dio positivo), para encontrar aquello que se encarga de afectar más y más la reputación del ciclismo.

Así pues, la idea que algunos medios nos vendían a través de títulos como “¿Y si Chaves aguanta?” “Chaves mete miedo” y similares, no era nada saludable, especialmente para él. No porque lo llenaran una confianza desbordada y sufriera el típico mal de algunos de nuestros deportistas a quienes la calle imprime el rótulo de “Se creyó el cuento y por sobrado perdió”, sino más bien porque, si Esteban terminaba aguantando, resultaba siendo un Esteban poco creíble.

Artículo en El Espectador

Claro, para los colombianos nunca cabría un milímetro de duda ante rendimientos excepcionales y extraños, aunque se tratase de alguien que (por poner un ejemplo) tuviera 20 años, fuese recién contratado por un WT y siendo neoprofesional venciera en el Tour de Francia, pues ya sabemos que el nacionalismo acá conoce pocos límites. Pero para el resto del mundo ciclista y algunos pocos de este lado que tratamos de guardar la objetividad, si Chaves hubiera aguantado esa superioridad hasta el final, habría roto una lógica que el pasado oscuro del ciclismo nos enseñó, una lógica que nos impide volver a creer del todo en esta nueva época, justamente.

Cobo, Froome, Horner… incluso Doumulin, por citar algunos nombres en los últimos 5 años y en la Vuelta a España (que se ha caracterizado por estas apariciones sin mucho sentido): Ciclistas que no aparecían ni en la tercer línea de favoritos en la previa, aquel que fue gregario siempre, los que nunca se asomaron a un podio de gran vuelta, el croner de 1.85 mts; todos terminaron repentinamente arrasando en la montaña frente a los mejores del mundo, contando historias que más bien parecen fábulas, saltándose procesos y en últimas rompiendo las lógicas que tanto atesoramos ahora, en vista de la debilidad del control anti doping.

De allí que el momento en que Esteban sucumbe en Cumbre del Sol es un instante que transmite tranquilidad, una performance que se ajusta a lo esperado de un ciclista que se sabe talentoso desde muy joven, capaz de convertirse en un campeón de tres semanas pero que apenas viene en ascenso, que va por las escaleras evitando el ascensor de las dudas. No es que debiera entones perder la minutada etapa tras etapa, sino de consolidar un top 10 con regularidad hasta la tercer semana, algo que antes no había logrado y por lo tanto sería un paso más.

Si vamos a hablar de un ciclismo nuevo seamos consecuentes y pensemos en ciclistas que pasan muchos años construyendo una trayectoria para lograr grandes triunfos en edades maduras y sin que parezca que les sobra mucho cuando se enfrentan a los mejores