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Paracaidismo periodístico, el deporte nacional

Bus de la victoria.  Imagen de @fernandociclism

(Por Santiago Londoño)

Hoy voy a hablar de uno de los temas de mayor relevancia en el país. No amigo lector, no es la política y sus elecciones presidenciales, ni la “gloriosa” selección Colombia de Fútbol. Esto que les cuento va más allá y produce verdadero orgullo. Un grupo de colombianos ha vuelto a despertar la pasión por el ciclismo, haciéndonos vibrar de emoción en las mañanas de este mes de mayo mientras disputan una de las carreras más prestigiosas del mundo. El Giro de Italia. Al día de hoy, Nairo Quintana, es el virtual campeón de la carrera de tres semanas y para mayor orgullo, es seguido por Rigoberto Urán, mientras que Julián Arredondo se confirma como el nuevo campeón de la montaña. No quiero dejar de lado la combatividad del equipo Team Colombia y la gran presentación de un jovencito, Sebastián Henao y como olvidar a Winner Anacona, gregario de lujo del Lampre italiano.

Después de 27 años un colombiano vuelve a ganar una de las tres grandes carreras por etapas del calendario mundial. Superando, creo yo, lo hecho por otro grupo de nacionales que se tomaron por asalto la Vuelta a España de 1987. No voy a entrar a hacer resúmenes del palmarés de Nairo o de Rigoberto, ya que eso se lo dejo a los especialistas, yo soy un simple aficionado, que trata de seguir de la mejor manera las carreras del calendario mundial y disfrutar de las etapas, haya o no colombianos. Obviamente, el sabor será más dulce cuando haya un ciclista del país, luchando en la ruta.

(Leer en nuestro foro: Debate acerca de los periodistas de ciclismo)

La felicidad empezó en voz baja, los verdaderos seguidores y conocedores sabían lo que podían hacer estos monstruos de la bicicleta y el ánimo y los deseos de victoria se han ido extendiendo por todo el país. Siempre será bueno ver a uno de los nuestros ganado en escenarios internacionales. Valoro y me enorgullezco de ver al país unido en torno a los deportistas, la mejor cara del país ante el mundo y ante nosotros mismos.

Pero hay algo que deja un mal sabor de boca y tiene que ver con el periodismo local, que se ha ido montando al bus de la victoria (que tan bien sabe traducir a imágenes @fernandociclism) paulatinamente y sin pagar pasaje. Paracaidistas del micrófono que se han llenado la boca diciendo “el renacer del ciclismo”. Estos mismos que prefieren sacar como titular “Guarín, tuvo un remate al arco”, en lugar de destacar el segundo puesto de algún corredor en una de las clásicas de primavera. Esos mismos que siguen hablando de los transmóviles, del caballito de acero, de la panela como energizante para los ciclistas, que siguen viendo a los corredores como gente exótica y dignos de pesar porque han tenido historias de vida conmovedoras. Ese periodismo que cree que es más importante el periodista en sí, que la carrera o que pregunta las mismas tres o cuatro obviedades y que siempre va a los lugares comunes hablando del Zipa, Patrocinio, Cochise o Lucho. Ese periodismo que se quedó en los ochentas, abandonó a los corredores a su suerte en Europa y ahora viene a posar de catedrático. Hago una salvedad, no estoy en contra de los ciclistas antes nombrados o de su historia y sus logros, para nada. Lo que hicieron fue muy grande. Pero no se puede quedar el periodismo, que se dice conocedor, repitiendo como loros, las mismas anécdotas amarillentas de cuando narraban el Tour de Francia colgados de los postes de la luz.

(Leer en nuestro foro: El coche escoba de Fernando, Recopilación de embarradas de periodistas al hablar de ciclismo)

El ciclismo, señores, ha evolucionado. Ya los corredores van a túneles de viento para mejorar su postura, los materiales de las bicicletas son otros, la tecnología está al orden del día. Sería bueno que quienes se precian de doctos, se tomaran el trabajo de documentarse y conocer realmente el deporte del que han sacado sus mejores anécdotas de vejez.

Caso aparte se merecen los medios paracaidistas que apenas sienten el olor a triunfo, mandan improvisados corresponsales, que entrevistan lo mismo al primer ministro de Italia que a Leonardo Duque, sin el conocimiento ni la preparación para enfrentarse a un deportista profesional. Salen las mismas preguntas repetitivas y sólo les falta decirles: mándele un saludo a sus patrocinadores. Es triste y produce rabia, ver cómo se apropian de los triunfos de los ciclistas, diciendo cosas como “nuestra maglia rosa”.  ¿Nuestra? Si nunca han estado ahí. Gracias a las redes sociales y a verdaderos seguidores de este hermoso deporte, nos damos cuenta de los gazapos y pifias, como aquella de: “Larraondo, lider de la montaña”.

Tutilar de Noticias RCN 17 de mayo. Le cambiaron el apellido a Julián Arredondo

Estos opinadores independientes, aparte de seguir fielmente la escena ciclística mundial, no tienen pelos en la lengua para ponerle su hasta ahí, a los periodistas que por dárselas de “vacas sagradas” sólo logran desinformar a la afición con apuntes fuera de sitio. Gracias a estos opinadores y medios, se le está quitando ese mito al ciclismo (de la frase poética y la descripción bucólica), que hace muchos años creó afición, pero que desgraciadamente se quedó ahí, en triunfos pasados y se olvidó de un momento a otro que estos tipos son de carne y hueso y nunca dejaron de correr en todos los escenarios y que además, estamos en una época donde no nos tienen que inventar lo que sucede en la carrera, ya todos podemos verla, en vivo. Incluso, ser comentaristas, con mejores y acertados apuntes.

(Leer la lista completa de nuestros artículos “Aprendamos de Ciclismo“)

A estos periodistas que se montan al bus de la victoria los dejó otro bus, el del ciclismo.