Blog de ciclismo colombiano | La Ruta del Escarabajo
Síganos en redes sociales

¿Qué dice el contrato de Coldeportes sobre el Team Colombia?

Team

(Por @PauloForastero)

(Leer Artículo de Gustavo Duncan sobre Team Colombia)
(Leer lo que dice Héctor Urrego sobre la columna de Gustavo Duncan)

Aunque ya se da como un hecho la no continuidad del Team Colombia para el 2016, no sobra escarbar en los archivos oficiales para averiguar cuál fue la maniobra que permitió que con recursos públicos se financiara un proyecto que, siendo benévolos, no dio los resultados esperados y, siendo más drásticos, ha permitido que oscuros personajes disfruten de cuantiosos ingresos mientras los deportistas viven las duras y las maduras y se les priva de las herramientas mínimas para un desempeño óptimo. Que estas indagaciones sirvan, ante todo, para no repetir la historia.

Por ello, he querido hacer un balance diferente del desempeño del equipo, no frente a lo que la afición esperaba, ni frente a lo que la prensa indulgente diga, sino frente al real compromiso que hayan adquirido las directivas del equipo.  Vamos a analizar en detalle el contrato firmado por Coldeportes, que pueden descargar y leer aquí:

(Descargar contrato entre Coldeportes y Comité Olímpico Colombiano (COC))

 

1. Los firmantes del contrato:

Lo primero que llama la atención es que Coldeportes, como ordenador del gasto, firma el contrato con el Comité Olímpico Colombiano (COC) y no directamente con la sociedad deportiva propiedad de Claudio Corti.  Este es un asunto clave porque, a la luz del contrato que puede ser vigilado y en el que se entregan recursos públicos, no hay ninguna relación entre Coldeportes y Claudio Corti, y por lo tanto no es a él a quien deben llamar a hacer la rendición de cuentas y el balance de resultados, sino al COC.

Al revisar la misión del Comité Olímpico Colombiano (AQUÍ), encontramos lo siguiente:

La justificación del contrato menciona al COC como la entidad idónea para la tarea de conformar el equipo profesional de ciclismo, pero esta tarea no está en línea con esta misión por varias razones:

– El movimiento olímpico se enfoca en competencias entre selecciones nacionales, no entre equipos privados.
– Por lo tanto, el Team Colombia no representaría a Colombia en ningún certamen del ciclo olímpico.
– El desempeño del Team Colombia no determina la clasificación a los Juegos Olímpicos (la clasificación se logró a través de los ciclistas World Tour) ni a otros eventos del ciclo olímpico (participa directamente la selección nacional).

Es decir, no está muy clara la verdadera función del COC en este convenio, más allá de ser un intermediario que ni quita ni pone. (Leer este artículo del portal Terra Deportes, con declaraciones del encargado del proyecto dentro del COC, Gustavo Villegas).

2. El objeto del contrato

Textualmente, el documento dice que el objeto del contrato es “Apoyar al Comité Olímpico Colombiano, para la Preparación y Participación del Equipo Ciclismo Continental Profesional Team Colombia en los eventos programados durante la temporada 2015, según el proyecto entregado por el Comité Olímpico Colombiano”.  Aquí comienzan las ambigüedades y los vacíos: ¿Qué es “apoyar”? ¿Con qué y con cuánto? ¿Hasta qué punto? ¿Está clara esta definición para todas las partes?

No lo pregunto porque desconozca su significado dentro del contexto del ciclismo (Todos sabemos el tipo de apoyo que necesitan los corredores), sino porque quiero saber exactamente qué van a buscar los encargados de verificar si el objeto del contrato se está cumpliendo o no. ¿Dónde están esos criterios para que Coldeportes (la entidad que paga) quede incontrovertiblemente satisfecha porque el dinero se usó para lo que fue destinado, que está descrito solo como “dar ese apoyo”? ¿Dónde está el alcance de esa “preparación”?

3. Objetivos del proyecto

En el documento quedan explícitos cuatro objetivos para el proyecto:

 

Aquí yo noto las siguientes imprecisiones:

–  Se refieren a los ciclistas colombianos de alto rendimiento (que deben ser cientos), no a los del Team Colombia.  Más adelante habla de atletas simplemente, lo cual es más impreciso aún.
– Habla de mejorar resultados, pero no se definen los criterios para medir esa mejora, y en un deporte como el ciclismo, con la posibilidad de proponerse para cada carrera tantos objetivos deportivos posibles como equipos haya, este tema no debe quedar al aire ni ser ambiguo.  No digo que se propongan ganar en todas las competencias en que participen, sino que se formulen objetivos sensatos y al alcance de los ciclistas, que al mismo tiempo justifiquen el retorno de la inversión presupuestal que se hace.  De esto ya habíamos hablado en este artículo de nuestro antiguo blog.

El problema de los objetivos imprecisos es que con ellos no se comprometen a nada y después fácilmente salen a decir que cumplieron.  Se esperaría proponerse un número de victorias al año, una posición en el ranking continental, ganarse el cupo al Giro a través de la copa Italia.  En lugar de ello, nos presentaron algunos como éstos:

– Habla de posicionar a Colombia como potencia continental.  ¿Cómo medir si se logra ser esa potencia?  ¿Quién define lo que significa ser “potencia”?  Si es a través del ranking mundial, el equipo no tiene participación en ese escalafón.  Si es a través del ranking continental, el equipo solo es uno de los muchos que suma y su desempeño no es condición suficiente ni necesaria.  De hecho, Colombia ganará el ranking continental 2015 sin una sola victoria del Team Colombia, y Perdió el ranking continental 2014 pese a las victorias del Team Colombia.

– Habla de Posicionar la imagen del ciclismo Colombiano.  ¿Cómo se va a medir ese posicionamiento? ¿Con qué parámetros? ¿Cómo medir qué tanto posicionamiento se consigue gracias a Nairo, qué tanto es gracias a Rigo, para restarlo del total?  ¿No se afectará este objetivo con la mala imagen del ciclismo derivada de ligas inoperantes, dirigentes que desconocen lo que dirigen, del poco interés por la lucha antidoping, y una larga lista de yerros  más?

Titular de una noticia publicada en @mundociclistico

 

Otro tema para destacar:  En el contrato no aparece en ningún lado que uno de los objetivos del equipo fuera promocionar corredores al World Tour, como hábilmente nos quiso hacer creer Héctor Urrego (en artículos como éste o en trinos como éste), queriendo mostrar como gran logro del equipo los traspasos de Atapuma, Chaves y Pantano a escuadras World Tour, ocultando el bajo desempeño del equipo en la carretera.

Este asunto de los objetivos es crucial, porque los balances (sean de un corredor, del equipo seleccionado a una carrera o del proyecto entero) SIEMPRE deben hacerse contra los objetivos planteados. Pero si son así de difusos e imprecisos, cualquiera vendrá a decir que se han cumplido (y de hecho, eso sucede).

 

4. La justificación del contrato.

Al leer con un poco de detenimiento, notamos que hay  confusión al momento de entender los resultados de un equipo de ciclismo privado, diferenciarlos de los de una selección nacional y de los de cada corredor individualmente.  ¿La justificación para darle patrocinio al Team Colombia en 2015 es que Rigoberto ganó medalla de plata en Londres 2012?  Yo sé que es posible conectar estos dos hechos en un marco mucho más amplio, pero el texto de la justificación no lo hace, además de incluir expresiones como “consolidar los resultados ya logrados”, que vaya uno a saber qué significan para quienes están firmando.

En este párrafo queda claro que quienes elaboraron el contrato, quienes lo revisaron, incluso quienes lo firmaron, desconocen elementos claves del ciclismo competitivo. Esto no sería malo per se (sus funciones son otras) pero estamos hablando de la firma de un contrato por 7500 millones de pesos y esto amerita no dejar ningún cabo suelto, ningún vacío, ninguna imprecisión en los documentos oficiales, los que sirven para justificar los pagos e incluso para entablar una demanda, si hubiera necesidad.  ¿Qué es “fortalecer los procesos deportivos del ciclismo colombiano”?  ¿Qué son esos circuitos UCI, UCI World y UCI World Tour que se menciona allí?

No queremos que nos salgan con la excusa de es que no leí el documento que firmé, como cierto presidente de la cámara de representantes confesó sin ruborizarse hace unos años. En el caso de este contrato, dejar pasar una errata de estas  va más allá de “no comprenderlo”, equivale a “no leerlo”, con toda la gravedad que ello implica.

También, entre las justificaciones para celebrar ese contrato están unas funciones de Coldeportes que están fuera del alcance del equipo de ciclismo. “Mejorar el posicionamiento de Colombia en el ámbito internacional”, por ejemplo.  Pregunto de nuevo: ¿Mejorar cómo, cuánto y hasta dónde? ¿Qué tanta mejora del posicionamiento se debe a los corredores World Tour y qué tanta al equipo? Ni hablar de justificaciones como “ Brindar la oportunidad de dar continuidad a los procesos de desarrollo deportivo de nuestro país”, “Trabajar en equipo para la creación de nuevas alternativas que garanticen la consolidación del sistema nacional del deporte”.  Ahí cabe todo lo que queramos hacer caber.

5. Especificaciones técnicas

En primer lugar,  podrían tener más cuidado al cortar y pegar.  ¿Atletas del ciclo olímpico del año 2013?

Supongo que estas cuentas son las que tienen que ser revisadas por aquellos funcionarios que, según Héctor Urrego, revisan hasta el último papel y aprovechan para quedarse una semana más en Italia. Llama la atención que se justifiquen 102 millones en implementación e indumentaria si todos los equipos de ciclismo reciben patrocinio por las marcas de uniformes y componentes que usan. Así, Nalini y Willier no le venden implementos al Team Colombia, ellos compran el derecho a patrocinar el equipo y visibilizar su marca (logos en el uniforme) y lo pagan en parte con uniformes y componentes.

6. Obligaciones de Coldeportes

Además de la supervisión del cumplimiento del objeto del contrato y de su ejecución idónea (con las debilidades que ya hemos señalado), hay que señalar que el seguimiento al que Coldeportes está obligado es solamente de tipo financiero, de gestión y ejecución de recursos.  Los demás aspectos (por ejemplo los deportivos) se ignoraron por completo, y ese ha sido el gran golazo de este proyecto.

7. Obligaciones del COC

¿Estarán cumpliendo con la primera obligación cuando los ciclistas deben hacer rodillo bajo techo porque la nieve no los deja entrenar? ¿Y cuando no programan concentraciones en altura en nuestro país, con todo el beneficio económico y motivacional?  ¿Han cumplido la tercera obligación cuando los ciclistas han tenido problemas de visas como en el Reino Unido para la salida del Giro 2014?  Lo dirá el funcionario de Coldeportes Tirso Zorro Guío, encargado de esa supervisión (qué bueno sería conocer sus informes), pero todos nos hemos enterado de cómo han sido manejados estos temas y sabemos que no se ha cumplido

El punto clave de estas primeras obligaciones es que el COC (y no Claudio Corti) está obligado a presentar un informe bimestral técnico, administrativo y financiero, con soportes de gasto.  Eso es todo lo que van a mostrar: la preocupación principal es que existan suficientes facturas que sumen 7500 millones, punto, sin importar que se trate de elementos que en realidad el equipo no compra, que compra a un precio menor al que diga la factura o que adquiere con un rubro diferente a esos 7500 millones.

Coldeportes está haciendo una auditoría equivocada: Un patrocinador, o cualquier persona / entidad que pague por publicidad (en el medio que sea: radio, prensa, TV, equipo de ciclismo) jamás hace auditoría de en qué se gasta el dinero la entidad que lo recibe.  En lugar de ello, verifica principalmente dos cosas

– Que efectivamente el patrocinio valga lo que está pagando.  En este caso, que ser el patrocinador principal de un equipo ProContinental de esa estructura, plantilla, calendario y demás condiciones valga 7500 millones.  Quizá esos informes financieros ayuden a saber si lo vale o no, pero el problema es que se confunden (como si fueran la misma cosa) cuánto cuesta tener un equipo de ciclismo con  cuánto cuesta ser el patrocinador oficial de un equipo de ciclismo.  Este ha sido otro golazo de Corti: trasladar al patrocinador principal todos los gastos del equipo. 

– Que el beneficio de hacer esa  inversión en publicidad justifique dicha inversión.  La mayoría de las entidades patrocinadoras buscan retorno publicitario (Como lo explicamos en este artículo) pero en el caso de Coldeportes se esperan impactos más difíciles de medir, acordes a su misión.

¿Está Coldeportes realmente evaluando si esa inversión ha dado resultados? ¿O solamente está escarbando hasta el último papel para encontrar facturas por 7500 millones?  ¿Y el informe técnico? ¿Es posible conocerlo? ¿Qué información se reporta allí?

El contrato también habla de cumplir con el objeto del acuerdo en la forma, tiempo y lineamientos pactados. ¿Cuáles son los lineamientos pactados? ¿Son esos difusos e incorpóreos objetivos? ¿son algunos que no se conocen? Deberían estar explícitos en el contrato si va a ser una de las obligaciones, pero no aparecen allí ni en el formato de estudios previos.

Para resumir

Hasta este punto (falta analizar el contrato firmado entre COC y Claudio Corti) hemos encontrado lo siguiente:

– Funcionarios de Coldeportes que parecen no conocer de ciclismo y no haberse asesorado bien.
– Funcionarios que parecen no haber leído el contrato que elaboraron y firmaron
– Funcionarios realizando solamente auditorías financieras (No deportivas), porque es lo que exige el contrato
– Objetivos imprecisos y sin criterios de cumplimiento claros para el equipo.

La conjunción de estas cuatro debilidades deja el terreno abonado para que la verdad sea manipulada y se quieran mostrar como logros resultados que en realidad no lo son, o como exitosa una gestión que ha sido un desastre. Un informe de desempeño sensato mostraría que el equipo no está cumpliendo los objetivos deportivos que cualquier equipo de la categoría ProContinental tendría.  El Team Colombia no ha tenido los resultados que todo ese dinero exige y hay muchas voces manifestándolo.  La opinión contraria solo es defendida (y con mucho empeño, sin que conozcamos la razón) por Héctor Urrego: