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¿Un Giro pérfido para Nairo?

Fotografía: EFE

(Por Carlos A. Duarte)

Atacar con un poseso, eso es lo que debe hacer Nairo en lo que queda del Giro, de modo tal que doble el tiempo que les lleva a todos. No de otra forma podrá quitarse el lastre que carga su liderato y que amenaza con manchar su probable victoria.

 Se ha dicho mucho sobre el incidente del Stelvio, el retraso de todos los favoritos de la general y el mundo de tiempo que les metió Nairo Quintana. Los involucrados en él se han exaltado –y con razón–, en especial Patrick Lefevere y Oleg Tinkof: el uno cuidando “la papita” y el segundo la inversión de su fetiche por el ciclismo, que se agradece en estos tiempos de crisis económica. Eusebio Unzué por su parte se hace el de “no sé de qué me están hablando” y “yo no tengo nada que ver”. Los ciclistas por el contrario guardan prudencia, salvo Nairo que apunta a sus piernas reclamando una diferencia de tiempo que en condiciones normales no habría sacado. La organización del Giro que es la única responsable, le echa la responsabilidad de lo sucedido a su radio operador.

 Sea esta la oportunidad de hacer un análisis neutral, sin apasionamientos ni nacionalismos de una jornada lamentable para el ciclismo que por fortuna dejó bien parado a uno de los nuestros.

 Las situaciones relevantes de esa jornada son las siguientes:

 

1. Se corrió la etapa en condiciones difíciles

Muchos de los miembros de la Ruta del Escarabajo añoran el ciclismo de ataque, aún en contra de las inclemencias que pueda presentar la ruta. Es cierto que etapas como la ganada por Nairo en Val Martello se dan muy poco a ver, casi que se reproducen como los pandas. Yo sólo recuerdo haber visto la del Galibier ganada por Andy Schleck (es sublime, de lejos mucho mejor que la de Nairo) y a la que en días pasados Eddy hizo referencia en el artículo ¿Cómo Vencer a Evans? También está la de Fuente Dé por Alberto Contador. En ellas se atacó por el liderato de una gran prueba, y se obtuvo.

Sin embargo, esa emoción que nos produce a los aficionados, ese espectáculo no puede estar supeditado a la salud de los propios ciclistas. ¿Qué hubiese dado más emoción: la caída de Luís Ocaña en Col de Mente en un día lluvioso o el palo que le habría dado al gran Eddy Merckx en lo que quedaba del Tour de Francia de 1971?

El ciclismo no cuenta costillas rotas, ni órganos afectados. Si así fuera Wouter Poels –actual gregario de Rigoberto– sería una deidad del ciclismo: en el Tour de Francia de 2012 se partió 3 costillas, se laceró un riñón –que acabaría perdiendo–, un brazó y un pulmón. Aún en esas condiciones este bravo belga impidió que lo subieran en la ambulancia, pidió una bici nueva y anduvo 10 kms más hasta que su cuerpo le dijo ¡basta!. Y ni qué decir de Mauricio Soler, ante quien el mismo Merckx languidecería a su sombra frente a las secuelas que le dejó su caída en el Tour de Suiza en 2011.

Pelotón en medio de la nieve

El pelotón rodando en medio del clima helado

El clima puede matar la pasión. Eso fue lo que se le presentó en el Giro de Italia en la etapa 16. No fue una jornada normal. Habían previsto un recorrido alterno en caso de que hubiese nieve, y a pesar que los pronósticos no eran los más alentadores se despreció esa alternativa y se echó a andar a los ciclistas a puertos que suben a alturas andinas. No nevaba a la largada seguro, pero las condiciones fueron empeorando en la subida al Stelvio. Quedan unas bonitas imágenes para la historia, pero se afectó la competencia en exceso.

 

2. La organización del Giro: un mar de dudas

Había una fuga lanzada a por la etapa, no así para la general. El grupo de la Maglia Rosa estaba muy disminuido pero sobrevivían todos los capo-escuadra. Y la organización temiendo que otro líder se fuera del Giro por una caída impertinente causada por el suelo mojado –piensen en Dan Martín y “Purito” Rodríguez–, pensó en tomar medidas para que guarecerlos de los peligros.

Entonces empieza el despelote: por el Twitter de la competencia se anuncia la neutralización de la bajada, de modo que se conservarían las diferencias mayores a 30” entre los diferentes grupos que hubiesen, lo que se ganaba en la subida se preservara en la base del Stelvio, al encarar el terreno plano rumbo a Val Martello.

Así lo estábamos viendo todos, cuando prácticamente de un momento a otros se ve a Nairo, Gorka Izaguirre, Hesjedal y Rolland y Sicard al ataque metiéndole primero 1 minuto a Rigoberto y demás favoritos. Por la larga bajada las diferencias dadas por televisión no eran muy exactas, pero finalmente llegó hasta los 2 minutos.

Estábamos atónitos, y es cuando la dirección del Giro empieza una serie de contradicciones del tipo “como digo una cosa, digo otra”:

–  Se dijo que el tal tweet nunca había existido. No pasó mucho tiempo para que nosotros publicáramos una captura de pantalla de ese mensaje que sí fue enviado. En conclusión, lo habían borrado.

Trino borrado

Este trino fue borrado minutos después

–   Luego se dijo que a Twitter los directores deportivos no debían prestar atención, sino a Radio Corsa el medio de comunicación oficial, y que se habían confundido de la nada. Horas después salió la grabación del mensaje enviado por ahí, que dice:

“Atención: servicio de comunicación a los señores directores deportivos. La dirección de la organización ha previsto poner delante de los grupos de cabeza de los corredores, dependiendo de la situación que se llegue a crear, por supuesto, después de la cima, colocar delante de los varios grupos una moto de la organización con la bandera roja alzada. Todo para evitar que haya ataques en el descenso y después para asegurar que los corredores permanezcan en sus posiciones y evitar tomar grandes riesgos y, por tanto, permanecer en esa situación hasta que los agentes de seguridad no bajen la bandera roja”

En efecto, nunca se habla de “neutralización”, pero no se me ocurre otro término que indique “evitar descenso” y “permanecer en sus posiciones”. Lo que Nairo y sus compañeros no hicieron: ¿consciente o inconscientemente? Nunca se sabrá.

–  Ante esta evidencia, el Giro dijo que su radio operador se había equivocado al interpretar el mensaje que debía enviar, que no era otro que esas motos irían adelante las 6 primeras curvas del descenso, que comprenden 1.5 kms. Ante esto Lefevere decía insistentemente “Cómo se puede ser tan cobarde”, y señalaba que esa confusión generada por la misma organización le había costado a su equipo la maglia rosa.

–  La mentira de la organización del Giro es insostenible.

 

3. Los comisarios UCI son los que mandan

Molestos por esta situación los Directores Deportivos de todos los equipos pidieron a la UCI una sanción de 2 minutos para Nairo, Hesedal y Rolland. La UCI –con razón– les contestó que no podía, debido a que esa medida de “neutralización” había salido directamente del Giro y no de ellos, que son los únicos que pueden tomar decisiones vinculantes sobre el devenir de las carreras.

 

4. Por fin a Eusebio Unzué sale avante en una montonera

Eusebio estaba pletórico. Su chico que lo lleva como un cohete a superar a Cyrille Guimard como el técnico más laureado de toda la historia del Tour de Francia, había hecho la buena. Tal vez no se le había informado de lo sucedido, pero hizo lo que Alejandro Valverde es incapaz de hacer: estar ahí donde las carreras se deciden y no despistarse.

 

5. Nairo Quintana dio una demostración del otro mundo

Lo que hizo Nairo finalizando el plano y en la subida a Val Martello no es de este mundo. Izaguirre tiró hasta donde pudo, manteniendo la diferencia en 1’ 30”. Entonces, Nairo casi que desde el inicio del último puerto tal vez cebado por aquellos que lo daban por perdido para la clasificación general y por no haber podido dar espectáculo en su escenario natural, dio una exhibición incontestable. Kilómetro tras kilómetro, aumentaba su diferencia hasta poner los números abismales que conocemos.

Algo me impresionó: no se cansó. Si vemos las exhibiciones de Andy en el Galibier y de Contador en Fuente Dé, o la de Thomas De Gendt en el Stelvio en el Giro de 2012, es normal que en los 3 últimos kms. el grupo de favoritos le recorte segundos importantes al hombre en fuga. Es normal que el esfuerzo se pague, pero eso no sucedió con Quintana. Estamos sin lugar a dudas ante un ciclista que va a marcar una época.

 

6. Nairo: no todo el tiempo se debe a tus piernas

La organización del Giro confundió a los demás líderes. Algunos pararon en la cima del Stelvio para cambiarse el uniforme otros bajaron tranquilos confiados en la información después negada, que terminó sirviéndole al de “todo el centro de Boyacá”.

Pero digamos las verdades: Nairo no le saca tiempo al lote en una bajada ni porque todos estén borrachos. Es un buen bajador, por eso no lo descuelgan ni pierde minutos en el descenso como sucedía con Herrera. Ahí está su victoria en la Dauphiné Liberé de 2012, pero sacar una diferencia de dos minutos en una bajada sólo está al alcance de un Paolo Savoldelli o un Vincenzo Nibali (los mejores bajadores que he podido ver). Por peso y fisionomía Nairo no lo puede hacer.

¡Claro que Nairo igual hubiera ganado la etapa! Pero con menor diferencia. ¿Sería hoy rosa? no lo creo, ¿hubiera ganado el Giro? Sí. La diferencia recortada por Nairo en Val Martello le hubiese tomado sacar en por lo menos 3 etapas.

 

7. Nairo debes hacer amigos

Las virtudes de los ciclistas no sólo se cuentan encima de las bicicletas. Desde luego a nadie le gusta que les demeriten los logros, pero negar o no darle trascendencia al error de la organización del Giro como lo hace Quintana deja pocos amigos.

Los del Movistar que llevan tantos años en la brega ciclista deberían aconsejarle de que se apropie una cualidad de Miguel Indurain. Del gran navarro se dice que sólo sabía hacer amigos –en exceso–. En los 5 tours que ganó, sólo se cuentan etapas ganadas en la modalidad de contrareloj. Se dice que muchas veces dejaba ganar la fuga o quien lo había atacado.

La importancia de hacerse amigos de otros equipos en el ciclismo es grande, pero es tema que da para una entrada adicional. Ejemplos muy claros son la ayuda que Vande Velde le dio a Contador por allá en la ya lejana etapa 7 de la Paris-Niza de 2009 ante una pájara monumental causada por el polen de la primavera; la de Mauricio Ardila que le salvó el Giro de 2005 a Paolo Savoldelli al llevarlo de la mano en la subida de Finestre, camino a Sestriere (el relevo en la bajada lo daría Daniel Atienza); o los favores dados y devueltos entre Contador y Paolo Tiralongo en el Giro de 2011 y la Vuelta a España de 2012. Esto lo debe aprender Nairo.

 

8. El lastre de la victoria de Nairo

A Nairo le puede pasar lo de Perico Delgado y su Vuelta a España de 1989 de la que se recuerda su compra a Iván Ivanov en la penúltima etapa tras la arremetida de Fabio Parra en el puerto de Navacerrada; o lo de Contador con su Tour de Francia de 2010, el que ganó con la diferencia que obtuvo en la etapa en la que a Andy Schleck se le salió la cadena.

Hoy junto a esas victorias van aparejadas los escándalos que las mediaron. Nairo merece una victoria pulcra y que en condiciones normales le hubiese requerido 2 o 3 etapas.