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Vuelta a Colombia: El amargo paseo de la victoria

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Por @Albamo1

La víspera del final en las pruebas por etapas son especiales para el portador de la camiseta de líder, la emoción le embarga y es probable que no logre dormir, la perspectiva del triunfo le quita el sueño y solo espera que se cumpla el trámite del paseo de la victoria para coronarse como el gran triunfador.

Pero el portador de la camiseta que distingue al mejor de la carrera no siempre logra ascender al lugar más alto del podio, y tiene que conformarse en el mejor de los casos con estar un escalón más abajo de aquel que le arrebató la gloria que ya la tenía al alcance de sus manos.

El paseo de la victoria es un protocolo no escrito que regula el comportamiento en la última etapa de las pruebas por etapas, todo se da por concluído y literalmente se convierte en un paseo donde se respetan las posiciones ya adquiridas en el transcurso de la carrera. Pero no siempre ha sido así, cuando las etapas finales tienen grandes dificultades topográficas o se trata de carreras contra el cronómetro, existe la posibilidad de atacar la posición del líder, pero es muy raro que se presenten batallas cuando se finaliza con una etapa plana y muchísimo más extraño que este intento provenga de un compañero de equipo.

En este artículo vamos a contarles aquellas historias ocurridas en nuestra Vuelta a Colombia, en donde los líderes de la carrera tuvieron un amargo paseo de la victoria y vieron coronarse a un enconado rival y en más de una ocasión a uno de sus “fieles” escuderos de equipo.


La Vuelta de 1961

Nuestra vuelta  era ya  con diferencia el gran evento  nacional, los equipos departamentales se presentaban con sus mejores hombres  en busca de los honores, y en ese 1961 existía gran expectativa por la presencia de un gran escalador español que disputaría  a nuestros escarabajos la supremacía en la montaña. Se trataba de Julio Jiménez Muñoz, quien se coronaría años después en  triple ocasión como vencedor de los premios de montaña en el Tour de Francia y La Vuelta a España.

En ese ambiente festivo que acompañó la vuelta de ese año, el  ciclista nariñense Parménides  Guerrero  tendría un sabor  agridulce  al final de la etapa corrida entre Neiva y Girardot,  porque al derrotar sobre la meta  al paisa Hernán Herrón, le otorgaba a su departamento el primer triunfo en una Vuelta a Colombia y lo catapultaba al primer lugar de la clasificación general  con una diferencia de más de 15 minutos sobre su inmediato seguidor, “El Tigrillo de Pereira” Rubén Dario Gómez.  Sin embargo, lo que no estaba en sus planes era estrellarse de frente contra una camioneta de la organización de la carrera que se encontraba apostada unos metros después de la línea de sentencia.

La valentía propia de los ciclistas de la época lo llevaron a desobedecer la recomendación del médico de la carrera que le indicaba un inmediato retiro,  y sobreponiéndose a sus dolencias físicas se presentó a la salida para esa última etapa entre Girardot y Bogotá, pero pese a su heroico comportamiento, el sufrimiento que soportaba se le incrementó una vez comenzó el ascenso y no le quedó más remedio que bajarse de la bicicleta y darle paso al pereirano para que lograra su segunda Vuelta a Colombia.

Rubén Darío Gómez

La Vuelta 1965

Martín Emilio “Cochise” Rodriguez, la gran estrella del ciclismo colombiano, había dominado a su antojo las vueltas de 1963 y 1964,y se presentaba como el gran favorito para la de 1965 encabezando un fortísimo equipo antioqueño.

En la  etapa entre Cali y Cartago, “Cochise se adueñó del liderato  y lo mantuvo sin mayores dificultades hasta que arribaron a Honda. Allí, el astro antioqueño ganó la etapa contra el reloj y se consolidó como líder indiscutible y virtual campeón pues todos sus rivales se encontraba bastante distanciados en la clasificación general. Pero otra cosa al parecer se cocinaba  a sus espaldas, en esa época cada ciclista se encargaba de buscar el patrocinio y era normal que  cada integrante del equipo tuviese un patrocinador diferente.

Sobre esta etapa se ha tejido siempre una leyenda. Se dice que allegados al patrocinador de Javier “El Ñato” Suárez, compañero de equipo de “Cochise”, entablaron conversaciones con el  equipo español, que dieron como resultado que una vez se dio la largada en La Dorada, corredores como el toledano Julio López de la Torre y el vizcaíno  José Momeñe (quien  ganaría etapas en el Giro y La Vuelta, incluso  al año siguiente seria líder de la Vuelta a España) partieran como alma que lleva el diablo  tomando una gran diferencia, cuando el lote principal llegó a Villeta y se inició el ascenso final,  para sorpresa de todos atacó “El Ñato” Suarez, lugarteniente y amigo del líder, quien  aprovechando sus grandes condiciones  como escalador dio alcance a la pareja de españoles, y desde allí hasta la meta en “El Campín” se relevaron  hasta descontar la ventaja y lograr una  diferencia que le otorgaría esta polémica  victoria en la vuelta al ciclista de Don Matías, quien siempre se ha autoproclamado como el mejor escalador que ha tenido Colombia.

Este episodio deterioró pero no rompió la amistad de Cochise y El Ñato.

La Vuelta 1970

Fue en verdadero toma y dame esta edición de la vuelta entre los integrantes del equipo de Cundinamarca, sin importar los ilustres nombres que integraban las nóminas de los equipos rivales.  Parece ser que el dominio que comenzaron a tomar los pedalistas del altiplano Cundiboyacence los envalentonó y se dispusieron a librar entre ellos una guerra fratricida.

En primero en tomar el liderato fue Francisco “Kiko” Triana, quien en la etapa entre Ibagué y Armenia despojó del comando de la carrera al belga Johann de Muynck (aquel que  triunfaría posteriormente en grandes carreras como El Giro, Tour de Romandie y la Flecha Brabancona), y se mantuvo al frente de la prueba hasta que, subiendo a Riosucio en  la etapa entre Medellin y Anserma, recibió un durísimo ataque de su compañero de equipo Rafael Antonio Niño siendo despojado de la camiseta de líder por “El Niño de Cucaita”.

No le duró mucho la dicha al juvenil corredor boyacense que corría por Cundinamarca, ya que se formó una alianza entre varios de sus compañeros de escuadra, quienes lo atacaron en el largo descenso de letras en la etapa entre Manizales y Honda entregándole la posta  al “Ferreterito” Gustavo Rincón, otro compañero de equipo.

Niño no se quedó con la espina en el ojo, en la siguiente y última etapa entre Honda y Bogotá,  sin poder confiar en sus compañeros se alió como lo hicieron otros en el pasado con los corredores españoles, y se lanzó en un ataque frontal contra su líder y jefe de equipo que le proporcionó su primera victoria en una Vuelta a Colombia.

En 1970, Rafael Niño de 20 años ganó las vueltas de la Juventud y de mayores

La Vuelta 1976

Esta vuelta se inició con la expectativa de la actuación de “Cochise”, quien enfundado en los colores de Castalia, reaparecía después de su exitoso paso por Europa. El equipo del banco Cafetero partió como gran favorito pese a que su líder Rafael Niño no pudo participar debido a problemas de salud.

La etapa entre Silvania  e Ibagué marcó el momento en que los cafeteros dirigidos por Ruben Dario Gómez comenzaron a hacer sentir el dominio sobre sus rivales. Como ya se estaba volviendo costumbre en las pruebas más importantes del calendario nacional, allí el raquireño Plinio Idelfonso Casas (quien falleció siendo presidente de la federación Colombiana de Ciclismo) se enfundó la casaca de líder y la defendería con éxito durante las siguientes 5 etapas.

Pero llegó la etapa final  entre Riosucio y Medellín. Casas aventajaba a su compañero de equipo “El Viejo Patro”, José Patrocinio Jiménez, por un par de minutos y al resto de rivales por más de 10. Se especuló sobre la táctica que utilizaría el técnico Gómez pero este no soltó prenda, sabiéndose  después que la orden era controlar a los rivales hasta llegar a La Pintada y que de allí en adelante el Alto de Minas dictaría sentencia.

Las ordenes se cumplieron al pie de la letra, se controló el lote de manera estricta  y en el primer kilómetro después de pasar el puente sobre el río Cauca en La Pintada el “viejo Patro” arrancó, inmediatamente Plinio se puso  a su rueda. Estos ataques y defensas se sicedieron varias veces hasta que el líder explotó y su paseo de la victoria se convirtió en un calvario perdiendo más de 9 minutos en la llegada a Medellin. Allí, Patrocinio Jiménez logró su única victoria en una Vuelta a Colombia y a su vez frustró las aspiraciones de su compañero de equipo.

Patrocinio Jiménez aquí defendiendo los colores de Colombia en el Tour 1983.

Leer la segunda parte de este artículo: las vueltas de 2005, 2011, 2014 y 2015.